La defensa de la exmilitante socialista requiere la citación de Pedro Gil Díaz, que fue miembro de la Unidad de Información de la Guardia Civil, para que sea interrogado como testigo en el caso que se sigue por delitos de tráfico de influencias y cohecho. Díez explica al juez Zamarriego que, tras el reciente fallecimiento de la periodista Patricia López, ha tenido conocimiento de que se habría estado desarrollando, «al menos desde mayo de 2024», una investigación sobre sus actividades «sin ningún tipo de autorización judicial y con vulneración de sus derechos más elementales».
Esta «investigación extrajudicial» que habría sido llevada a cabo por el mencionado colaborador del Instituto Armado -según la investigada- consistió en sonsacar a López (confidente del cuerpo desde hace 11 años), a cambio de un precio, «cualquier cosa que tuviera» de «las andanzas» tanto de ella como de Santos Cerdán. Con especial interés por «la financiación del PSOE», información sobre «fiscales» o grabaciones de ambos a los que Gil denominaba el «comando Ferraz».
Según Díez, este miembro de la Benemérita se habría aprovechado de la situación «de absoluta vulnerabilidad» que atravesaba la periodista para que le facilitara acceso a los documentos de las investigaciones que la exmilitante habría estado realizando. Incluyendo, siempre según ella, «agenda de reuniones e interlocutores» para luego, «dentro de un plan preconcebido», facilitárselas a distintos medios de comunicación.
Se siente víctima de una «campaña mediática y judicial» dirigida a «acabar» con cualquier investigación que Díez estuviese llevando a cabo y con el Partido Socialista «al cual le atribuían una vinculación de la carece».
En su escrito,, insta al titular del Juzgado de Instrucción número 9 de Madrid a requerir a la Guardia Civil que aclare si Gil «ha mantenido o mantiene relación con dicho cuerpo». Y, por otro lado, a que entrega al juzgado «cualquier informe» que pueda tener sobre las dos reuniones que mantuvo con el comandante investigado en el «caso Koldo», Rubén Villalba, el pasado marzo.
Díez, por su parte, aporta una serie de material documental para respaldar su tesis, incluyéndose conversaciones de WhatsApp entre López y Gil y un audio que este hombre le envió a la desaparecida periodista.
