El rendimiento del papel español a 10 años ya es casi idéntico al de su homólogo portugués, que ofrece un 3,18% en el mercado secundario. En renta fija, la rentabilidad se mueve de forma opuesta al precio, es decir, baja cuando hay compras de bonos (y el precio repunta), y sube cuando los inversores venden bonos (y el precio cae).
Entre las principales referencias soberana del Viejo Continente, los dos bonos ibéricos pagan menos que países vecinos como Francia e Italia (ambas están en el 3,4%) y por supuesto que el Gilt británico (con su 4,51%). El rendimiento de la deuda española y lusa, ligeramente inferior al 3,20%, también queda muy lejos del 4,17% que ofrece el T-Note, el bono estadounidense a 10 años, considerado tradicionalmente el activo libre de riesgo por excelencia a nivel global. España y Portugal sí pagan más que el Bund alemán (que está en el 2,82%) y que el de Japón (2,2%).
A España la han ayudado las mejoras que ha ido recibiendo en su rating crediticio.

