Es uno de los resultados que arroja una encuesta de Funcas, realizada por IMOP a finales de diciembre de 2025, en el marco de un proyecto amplio sobre comunicación y aceptación social del euro digital. El trabajo revela que, aunque una mayoría relativa de ciudadanos españoles ha oído hablar de este proyecto, persisten brechas importantes entre notoriedad, comprensión y disposición al uso.
Esta disparidad sugiere que, aun siendo conocido, el proyecto no está plenamente interiorizado por la ciudadanía. En ese contexto, el 77% indica que no usaría el euro digital si estuviera disponible hoy y el 50% no lo emplearía para ninguna operación concreta en su día a día.
La percepción de utilidad frente a medios de pago ya existentes también es moderada: el 69% considera que el euro digital no ofrecería beneficios claros respecto a instrumentos como la tarjeta o los pagos móviles, y una amplia mayoría (83%) estima que su introducción reduciría el uso del efectivo. De hecho, muchos no ven qué aportaría frente a soluciones como Bizum que, paradójicamente, ya ha dado los pasos necesarios para interoperar en pagos europeos y podría presentarse como una solución operativa para un futuro euro digital. Estos patrones de percepción apuntan a un reto esencial de comunicación y comprensión pública más que a cuestiones exclusivamente técnicas.
Este resultado adquiere un matiz relevante en el momento actual de la evolución europea del proyecto. A finales de 2025 el Banco Central Europeo y las instituciones europeas completaron una fase preparatoria prolongada y avanzan hacia la adopción de un reglamento que permitiría una posible primera emisión en 2029, asumiendo que los colegisladores europeos acuerden la regulación en 2026. Al mismo tiempo, las deliberaciones en el Parlamento Europeo sobre diseño y alcance del euro digital acumulan un elevado número de enmiendas que reflejan posiciones diversas sobre el modelo técnico y funcional a establecer, lo que ha ralentizado la consolidación de una posición común.
Este contexto institucional, junto con los datos de percepción ciudadana, subraya que uno de los principales retos del euro digital en su fase de despliegue será cerrar la brecha entre avances técnicos y legislativos y la comprensión que los ciudadanos tienen de para qué sirve y cómo podría mejorar su experiencia de pago.
Los resultados de esta encuesta constituyen una base empírica para orientar futuras estrategias de comunicación pública y diseño de políticas que acompañen la evolución del proyecto del euro digital en Europa.

