El rey Felipe VI afirmó este martes que «la mejor manera de conmemorar la Constitución es cumplirla» y aseguró que la «clave» de la longevidad del texto constituyente fue su «espíritu de concordia», con lo que reconoció la labor de «todos los que se dejaron la vida en el camino hacia la consolidación de nuestro régimen de libertades».
Así lo dijo ante todos los poderes del Estado en el acto de celebración de la longevidad de la Constitución de 1978 celebrado en el Congreso de los Diputados, donde los Reyes fueron recibidos por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; y la presidenta del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló.
A continuación, en el Salón de Pasos Perdidos, saludaron a los miembros de las Mesas del Congreso y del Senado, a los portavoces de los grupos parlamentarios de ambas cámaras y al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo; y también a una treintena de parlamentarios de las Cortes Constituyentes, entre los que se encontraban Ramón Tamames, Miquel Roca, Miguel Herrero de Miñón y Felipe González. Estos dos últimos accedieron al Hemiciclo conversando juntos.
En la tribuna estaba también el expresidente del Gobierno, José María Aznar, y los expresidentes del Congreso Ana Pastor y Federico Trillo, la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo, y la fiscal general del Estado, Teresa Peramato.
«No podemos, no queremos, no sabríamos vivir siendo otra cosa que ciudadanos libres”, afirmó el jefe del Estado en la Cámara baja al inicio de su discurso, en el que ensalzó el proyecto compartido que representa la Constitución. Felipe VI apuntó que la «clave» de la longevidad del texto de 1978 está en su «credencial democrática», «mucho mayor que la de cualquiera de sus predecesoras». Y destacó: «No fue la voluntad de una parte de la sociedad contra otra». «Ahí está el espíritu de concordia que impulsó el proceso constituyente». «Más allá de los años que cumpla, de su longevidad”, señaló el Rey sobre la Carta Magna, “lo que hoy celebramos es su legitimidad de origen: la voluntad del pueblo español libremente expresada en las urnas”.
La definición de la Constitución como un «marco» no puede llevarnos a entender, dijo el Rey, que sea «una habitación vacía». «Nada más lejos de la realidad: si nuestra Constitución se ha convertido en la más longeva de nuestra historia es por todas esas ideas que contiene -la libertad, la igualdad, la justicia, la solidaridad, el pluralismo, unidad y la descentralización junto con la cohesión territorial-, y que articulan nuestra convivencia democrática». El Rey animó también a los parlamentarios reunidos en el Hemiciclo a imaginarse «cómo viviríamos» si no se hubiera aprobado este texto que hoy se convirtió en el más longevo de cuantos ha tenido España. «¿Podríamos expresarnos con la misma libertad? ¿Tendríamos la misma capacidad de crecer, formarnos, establecernos, lugar por el futuro de nuestros hijos? ¿Podríamos, el mismo modo, desarrollar nuestra identidad y cultivar nuestras tradiciones? ¿Continuaríamos con los mismos instrumentos para denunciar injusticias y arbitrariedades? ¿Tendríamos el mismo acceso a los servicios públicos? ¿Formaríamos parte del proyecto europeo?», interrogó. Felipe VI afirmó que celebrar la longevidad de la Constitución supone la «humanización» de aquello por lo que sentimos un especial afecto y recordó a «todos los que se dejaron la vida en el camino hacia la consolidación de nuestro régimen de libertades».
En este punto, recordó al profesor de «mi universidad», la Universidad Autónoma de Madrid, el presidente del Tribunal Constitucional Francisco Tomás y Valiente, asesinado por ETA hace 30 años. Y apeló así a la unidad del «no a la violencia» y las manos blancas que salieron a la calle tras este atentado terrorista. «Ahí estaba también la expresión de nuestros valores constitucionales», aseveró. Unas palabras que despertaron la ovación de la mayoría de los diputados.
El jefe del Estado destacó que «vivimos tiempos difíciles e inciertos, que hacen aún más visibles las imperfecciones que, como toda obra humana, tiene nuestro marco institucional y normativo». «No pensemos que se debe a una menor vigencia del ordenamiento constitucional; todo lo contrario: es precisamente el espíritu crítico, la legítima insatisfacción, el afán por seguir progresando, lo que nos acerca cada vez más a una realización más plena de esos principios y valores».
El mensaje del Rey, en línea con el de la presidenta del Congreso, Francina Armengol -que destacó la actualización del artículo 49 que sustituyó el término «disminuido» por el de «personas con discapacidad» en 2024-, remarcó «el camino recorrido por esta España constitucional», que calificó de «brillante». «El futuro no lo será menos, siempre y cuando lo sigamos escribiendo juntos», aseveró. Mientras, en el Hemiciclo los diputados de Podemos portaban una camiseta que rezaba: “Y cumplirla, pa’ cuando?». Y desde ERC, EH Bildu, BNG y Compromís habían apuntado minutos antes del inicio del acto que “la longevidad de una norma no es garantía de calidad democrática”
El monarca concluyó sus palabras afirmando que «el mayor homenaje a la Constitución tiene lugar todos los días, a todas horas». Y aseguró que «la mejor manera de conmemorar la Constitución es cumplirla».
