Sin embargo, Pividal economista de Coface para el sur de Europa, , ha advertido que la incertidumbre política tendrá consecuencias «para el largo plazo en la estrategia de las industrias y también para el déficit público». Sin embargo, esta experta «a medio plazo no vemos un impacto directo sobre la economía española del contexto político» y Pividal apunta hacia otro sector, que debería estar ya preocupado por la actual deriva política: la energía. «El Gobierno no aprueba reformas para el sector energético, ni vota nuevas inversiones o subvenciones sobre los precios de la electricidad o los costes de la red para las industrias «.
La economista de Coface se ha mostrado convencida de que «España necesita un cambio más estructural a largo plazo, para la productividad, pero también para el déficit público o una política de ventajas o ayudas para la industria». Pividal pone como ejemplo de las consecuencias de una parálisis, el sector energético. «Con las subvenciones para desarrollar las renovables España ha tomado ventaja frente a los precios en el mercado pero, en el caso de los precios finales que tienen que afrontera ciertas industrias, «tenemos costes de la red que están muy altos en comparación con otros países de Europa, especialmente Alemania o Francia». La analista ha añadido que, este primer país, «tiene muchas subvenciones para este tipo de empresas, que consumen mucha energía» y lamentado que no se vean las ventajas sobre los preciso energéticos «porque los precios de la red son muy altos y, también, porque en otros países hay unas subvenciones que en España no hay».
A todo lo anterior, Pividal ha reconocido las buenas cifras macroeconómicas que toda exhibe España. Sin embargo, ha coincidido con otros analistas en que, «esperamos una desaceleración en 2026 aunque sigue siendo desempeñándose mejor que otros países europeos». Un crecimiento que, en su opinión, se asienta sobre varios ejes como el impulso de la demanda interna «gracias, primero, al consumo de los hogares que se benefician de un incremento del poder adquisitivo y del incremento de los salarios, que sigue siendo más importante que la inflación». La economista de Coface ha reconocido que hay acuerdos a nivel nacional que marcan subidas de «más o menos el 3,5%». A lo que añade, que durante este año apuntan hacia una desaceleración de la inflación «que debería estar alrededor del 2,5% junto a un crecimiento de las remuneraciones más importante que la inflación, tendría ayudar al consumo».
Pividal ha añadido dos factores que se revelan como una suerte de vientos de cola, entre ellos la inmigración, «que ayuda al consumo al aumentar los habitantes: desde 2022, el 70% del crecimiento de la población activa proviene de los extranjeros y, ahora, también el crecimiento del empleo». Para esta experta, esto ayuda tamibén al crecimiento económica y la expansión del consumo. Otra variable, ha añadido, viene del último ‘tirón’ de los fondos europeos NG aunque «hemos visto que el Gobierno ha renunciado a una parte de ellos, la de las subvenciones» en referencia a los 60.000 millones que no solicitará a la Comisión Europea prefiriendo acudir a los mercados financieros. «La situación ha mejorado para España en los mercados, por lo que para el Gobierno es mejor pedir ahí directamente fondos porque, al menos, no tienen que responder a las reformas ni a condiciones de inversión que suponen los fondos europeos. ¡Es más simple para ellos! «, ha razonado la analista quien recuerda que hay otros 25.000 millones en subvenciones que pueden convertirse en «una barrera» ante la situación actual en el Ejecutivo.

