La petrolera asegura que continua con esta operación que se inició en el año 2023 y que entrará a finales de este año en su fase final, lo que ha marcado el abandono definitivo de la producción de crudo en el país desde que hace 60 años se lograra el primer descubrimiento en Ayoluengo (Burgos).
La petrolera española ha firmado un acuerdo con Dolphin por 60 millones de dólares para movilizar la plataforma Borgland Dolphin, que llevará a cabo las operaciones de taponamiento y abandono de pozos, cuyo inicio está previsto para finales de 2026.
El contrato, firmado el pasado octubre, prevé el cierre de 7 pozos y tiene una duración mínima de 220 días, con la opción de ampliarlo a otros 3 pozos más, según explica la compañía.
Repsol, tal y como es preceptivo por ley, presentó al Gobierno el plan de ejecución del desmantelamiento donde se prevé el sellado de los pozos submarinos Casablanca-11, Casablanca-12, Rodaballo-1, Montanazo D-5, Lubina-1, Chipirón-1, Chipirón NE y Chipirón S.
Repsol y Cepsa abandonaron el bombeo de crudo en la plataforma de Casablanca en junio de 2021 ante la imposibilidad de llevar a cabo nuevas investigaciones que pudieran mantener vivo este yacimiento.
La petrolera contaba entonces con permisos para seguir operándo hasta 2025 y 2038 -en función del pozo- pero al no poder incorporar nuevas prospecciones se redujo su producción de forma considerable y se optó por el cierre de un yacimiento que producía del orden de 200 barriles de petróleo diarios.
Repsol indica también en sus cuentas anuales que este próximo mes de marzo finalizará el desmantelamiento de la histórica plataforma petrolífera marina Casablanca.
