Así se ha sabido que el 75% de los nudos de alta tensión están saturados, es decir, que tres de cada cuatro conexiones no tienen capacidad para atender nuevos consumidores. Red Eléctrica señala que “los valores publicados reflejan que la red de transporte aún dispone de capacidad para nueva demanda en el 25% de sus nudos, la cual podrá ser otorgada bien a través del criterio general de prelación o mediante concurso”. En su comunicado emitido este viernes, la compañía detalla que la red permite la conexión de 129.000 megavatios (MW) de instalaciones eólicas y fotovoltaicas, 16.000 MW de instalaciones de almacenamiento —principalmente grandes baterías— y 19.000 MW de instalaciones de demanda. De estas últimas, desde 2022, cuando se aprobó la planificación vigente, se han otorgado 11.800 MW de capacidad para nuevas demandas, aunque ninguna se ha puesto todavía en servicio.
Los estudios técnicos subrayan la importancia de los requisitos de robustez en las futuras instalaciones, especialmente aquellas conectadas mediante electrónica de potencia (CEP), para garantizar que puedan soportar huecos de tensión sin desconectarse.
Lejos de admitir el grave problema que enfrenta el sistema eléctrico, el Ejecutivo prefiere destacar los aspectos positivos. Fuentes ministeriales señalan que “la publicación del mapa de capacidad de la red de transporte demuestra que España es un gran polo de inversión, gracias a las políticas de los últimos años: contamos con energía limpia y competitiva, hay buena situación económica y previsión de crecimiento, y tenemos talento y paz social”.
No obstante, las mismas fuentes reconocen que se están ultimando normativas para liberar capacidad en las redes y asegurar que las solicitudes firmes, por ejemplo para nuevas viviendas, puedan conectarse y materializarse.
La saturación de las redes ha derivado en un grave conflicto entre las empresas eléctricas y el gestor del sistema. Red Eléctrica mantiene el monopolio sobre la gestión de la red de transporte, que conecta los grandes centros de generación, mientras que las eléctricas gestionan las redes de distribución, que llegan a hogares y empresas. En ambos casos, los costes se trasladan a los consumidores a través de la factura de la luz.
La tensión se intensificó cuando Red Eléctrica solicitó aplazar tres meses la publicación de los mapas de capacidad, inicialmente prevista para el 2 de febrero, alegando falta de consenso con las distribuidoras sobre la potencia solicitada, concedida y pendiente en gran parte de los nudos de alta tensión. La CNMC rechazó esta prórroga y obligó a su publicación este viernes, mostrando que hasta ahora solo se ha logrado acuerdo sobre el 45% de los nudos.
Fuentes del sector eléctrico insisten en que la situación es “crítica” y que esta saturación impide conceder nuevas licencias para viviendas o empresas. Por su parte, fuentes ministeriales explican que “no hay saturación de las redes; existe un acaparamiento indebido de permisos y un efecto pernicioso de nuevos tipos de demanda, a los que es preciso exigir criterios de robustez para evitar que resten capacidad a otros proyectos”.
