Al ritmo, de Bad Bunny, convertido en símbolo anti-Trump, hizo su aparición Maestre, portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital y encargada de inaugurar un acto del que se ausentaron la ministra de Trabajo, Díaz —aunque mostró su apoyo a la iniciativa en redes sociales—, y la líder de Podemos, Belarra.
Los que sí estuvieron y tomaron la palabra durante la hora y media que duró el evento fueron la coordinadora general de Sumar, Hernández, el ministro de Cultura, Urtasun, el líder de IU, Maíllo, y la ministra de Sanidad, García. Cuatro discursos que, salvo pequeños matices, repitieron machaconamente las mismas ideas, pudiendo haberse aglutinado en uno solo.
La primera de esas ideas fue que este proyecto de refundación de la izquierda está abierto a nuevas adhesiones. «No vamos a cerrar la puerta a nadie que quiera participar, aquí no sobra nadie», proclamó Urtasun. Hernández, en la misma línea, aseguró que «no sobra nadie que no se autoexcluya», como ya ha hecho, por cierto, Podemos, que rechaza unirse a ninguna coalición con Sumar.
Por su parte, García dio «la bienvenida» a cualquier reflexión «venga del partido que venga» y agradeció a Rufián y al diputado de Más Madrid, Delgado su acto del pasado miércoles, en el que se abogó por la unión de la izquierda en cada provincia con la idea de crear una candidatura unida de cara a las próximas generales.
Sin embargo, Urtasun le lanzó un recado velado al asegurar que «no se ganan unas elecciones solo desde la sociología electoral, se gana con un proyecto político ganador».
Durante su intervención, Maíllo también defendió que el proyecto «está abierto a nuevas incorporaciones» y tiene «vocación unitaria». Además, pidió «acabar con la melancolía de la izquierda» y «sacudirse la nostalgia» para iniciar «una etapa de alegría». Esta actitud esperanzadora fue compartida por el resto de participantes, quienes coincidieron en no resignarse ante las encuestas en las que la derecha no deja de crecer.
Precisamente, el miedo al avance de la extrema derecha fue el otro gran eje de todos los discursos, dibujando un panorama en el que Vox amenaza con despojar a los españoles de sus derechos y poner en riesgo la democracia. «Hay que hacer frente al neofascismo. Cualquier vacío que dejamos lo ocupa la extrema derecha y no nos lo podemos permitir», afirmó la coordinadora de Sumar, quien también pidió «destruir» la idea de que «ser joven significa ser de Vox».
Asimismo, Urtasun solicitó «combatir a la extrema derecha» y calificó a Vox de «vendepatrias financiado con dinero extranjero» que «pone en riesgo vidas en España por negar el cambio climático». En esa misma línea, Maíllo pidió a la izquierda «organizarse bien y con inteligencia» para vencer a PP y Vox, a pesar de que «nos hagan creer que su victoria es inevitable».
La ministra de Sanidad abogó por terminar con «lecturas cenizas, flageladoras y derrotistas que solo le hacen el caldo gordo a la extrema derecha». «Cuando vienen mal dadas, cuando avanzan el miedo, la desigualdad y la extrema derecha, toca, de nuevo, dar un paso al frente», señaló. Su compañera de filas, Rita Maestre, tirando de épica, sentenció: «Vienen a por nosotros, pero vamos a hacerles frente».
