Actualmente, hay 1.268 instalaciones operativas en España, con niveles de ocupación que alcanzan máximos históricos, aunque las tarifas medias solo aumentaron un 2 % en temporada alta y un 5 % en temporada baja. El informe señala que la expansión está limitada por la rigidez del planeamiento urbanístico y la complejidad regulatoria, que varía según las comunidades autónomas, así como por las exigencias turísticas, urbanísticas y medioambientales. Muchos proyectos se desarrollan en suelo no urbanizable, donde las restricciones son especialmente estrictas, generando retrasos y aumentando los costes de desarrollo.
En comparación con otros mercados europeos, Reino Unido, Francia y Holanda concentran más de 15.700 campings y lideran las transacciones, mientras que España registró 330 millones de euros transaccionados entre 2015 y 2025, frente a casi 20.000 millones en la UE.
“El interés de inversores y operadores por España confirma que nuestro sector es atractivo, estable y sostenible. Contamos con una oportunidad clara para crecer, sobre todo en el Mediterráneo, donde la demanda supera con creces la oferta actual”, destaca Chocarro.
Por regiones, Cataluña, Comunidad Valenciana y Andalucía concentran el 66 % de la demanda peninsular, mientras que el norte peninsular muestra un fuerte potencial de crecimiento, con incrementos de visitantes de hasta un 36 % en los últimos cinco años. A pesar de las limitaciones de oferta, el sector mantiene estabilidad y atractivo, con un equilibrio entre demanda creciente y precios moderados, y se prevé que la entrada de capital institucional contribuya a una expansión más sostenida en los próximos años.
