El dólar estadounidense podría fortalecerse mientras la guerra en Oriente Medio se prolongue sin una resolución inmediata, consolidando su papel como principal activo refugio en los mercados financieros internacionales.
La reacción de los inversores al aumento de las tensiones ha seguido el patrón clásico de risk-off. Los flujos se han dirigido hacia activos considerados seguros, entre ellos el dólar, que se ha apreciado aproximadamente un 1,5% frente a sus principales pares en lo que va de semana.
Y es que la divisa estadounidense se está viendo respaldada por varios factores simultáneos. Por un lado, su elevada liquidez refuerza su condición de refugio en momentos de incertidumbre geopolítica. Por otro, el repunte de los precios del petróleo —del que Estados Unidos es exportador neto— y la reducción de las expectativas de recortes de tipos por parte de la Reserva Federal están apoyando su cotización. El escenario central que manejan los mercados es el de una guerra relativamente corta, de alrededor de un mes, en línea con las estimaciones expresadas por el presidente estadounidense, Donald Trump. “Mientras ese horizonte temporal siga siendo plausible, las ganancias adicionales del dólar podrían mantenerse contenidas e incluso dar paso a una corrección si el conflicto concluye hacia finales de mes o a comienzos de abril”,
No obstante, el principal riesgo para los mercados sería una escalada regional del conflicto o un cierre prolongado del estrecho de Ormuz. “En ese escenario, los precios del petróleo podrían acercarse o incluso superar los 100 dólares por barril, lo que intensificaría la aversión al riesgo y reforzaría aún más al dólar frente a otras divisas”.
En este contexto, las monedas europeas —especialmente el euro, la corona sueca y las divisas de Europa Central y del Este— están siendo las más perjudicadas, en parte por su elevada sensibilidad al encarecimiento del gas, cuyo precio en Europa ha aumentado cerca de un 50%. Otras divisas emergentes de mayor riesgo, como el rand sudafricano, también han registrado caídas.
Aunque la volatilidad en los mercados de divisas ha aumentado de forma significativa desde el inicio del conflicto, el informe señala que los niveles actuales aún se sitúan por debajo de los registrados en episodios de pánico financiero.
