En este escenario, el renting se ha transformado en una herramienta de salud financiera para los hogares. Lo que antes constituía una opción empresarial se ha transformado en la solución de muchas familias para conservar su movilidad sin sacrificar los ahorros.
Dada la situación actual, donde variables como la inflación global, el aumento de las materias primas y otros factores externos (véase la crisis de los microchips acontecida en el año 2022) han catapultado los precios de venta, no es de extrañar que cada vez más familias perciban la compra tradicional como una realidad casi utópica. Los servicios de renting, por otra parte, permiten el acceso a una amplia gama de vehículos, desde unos 250€ al mes, sin tener que pagar otro gasto más ni poner dinero por adelantado.
Unido a esta primera cuestión nos encontramos luego con el encarecimiento de los servicios postventa. Se calcula que el gasto medio anual de un usuario de vehículo nuevo se sitúa en los 4.254€, cifra que muchos hogares prefieren destinar a cubrir otras necesidades básicas. El renting ofrece un blindaje ante derramas inesperadas que descuadren el presupuesto final del cliente. Para muchos hogares es más cómodo aceptar un seguro cerrado, o incluso asumir una pequeña subida en la cuota mensual al año siguiente en función del número de partes emitidos.
Sin embargo, lo que yo considero el punto determinante que equilibrado la balanza a favor de los servicios de renting es, sin duda, la adaptación a la realidad de cada usuario. Pongámonos en la situación de un hogar que amplía su tamaño con el nacimiento de un hijo. Un contrato de dos o tres años permite adaptar el coche al ciclo de vida real, mientras que la compra tradicional es un formato mucho más inflexible. Esa es la verdadera ventaja del renting: su capacidad para amoldarse a tus necesidades vitales reales.
Por último, la expansión de los servicios de renting ha contribuido a cerrar la “brecha de seguridad”. Según muestran los datos de un informe de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios en España (GANVAM), un coche permanece de media 13 años en manos de su primer propietario. Gracias al renting, las familias ya no tienen que alargar la vida de los vehículos innecesariamente. Con esto no solo se está impulsando el rejuvenecimiento del parque, si no que también se reduce el número de vehículos “defectuosos” en circulación.
Los servicios de renting se han revelado como una herramienta de planificación familiar muy poderosa gracias a su adaptabilidad a la vida, el acceso a una amplia gama de vehículos a un precio moderado y su contribución al rejuvenecimiento del parque. En una sociedad donde cada vez predomina más la incertidumbre, tener la posibilidad de dar “marcha atrás” en una decisión tan importante como la adquisición de un vehículo sin mayor repercusión económica dota a las familias de un poder de actuación en el mercado que, en mi opinión, se debe seguir fomentando.
