El presidente salió el viernes desde España y llegó a la capital china este sábado, pero su programa oficial no comenzará hasta el lunes 13 de abril, cuando está previsto que pronuncie una conferencia en la Universidad de Pekín. Hasta entonces, no constan actividades institucionales ni encuentros oficiales programados. El jefe del Ejecutivo viaja acompañado de su esposa, Begoña Gómez, en un desplazamiento que supone su cuarta visita al gigante asiático desde que llegó a La Moncloa.
No será hasta el martes cuando se concentre el grueso de la actividad política. Ese día, Sánchez será recibido por las principales autoridades chinas, incluido el presidente Xi Jinping, además del primer ministro y el presidente de la Asamblea Nacional Popular. El mandatario chino ofrecerá además un banquete oficial en honor del presidente español, en un gesto habitual en este tipo de visitas de alto nivel.
La situación en Oriente Medio, tras el alto el fuego acordado por Estados Unidos e Irán, estará muy presente en la reunión de Sánchez con Xi y en las que mantendrá también con las otras dos principales autoridades del país, el primer ministro, Li Qiang (con quien presidirá la firma de varios acuerdos), y el presidente de la Asamblea, Zhao Leji. A esas reuniones asistirá el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien no ha viajado junto a Sánchez y se desplazará expresamente para esa jornada.
China no ha tenido un papel relevante en este conflicto pero sí ha coincidido con la posición del Gobierno de considerar contrario al derecho internacional el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. Además, salió en defensa de España ante las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump (quien se reunirá con Xi en Pekín dentro de un mes), de cortar relaciones comerciales debido a la posición española ante ese ataque, rechazando que el comercio se use como arma. También las autoridades chinas destacan la relación bilateral que se ha ido tejiendo en los últimos años, y el portavoz de la Cancillería china, Lin Jian, con motivo de este viaje de Sánchez, ha asegurado que su país y España son ya «socios estratégicos integrales».
Junto al objetivo de profundizar en la relación política, el viaje pretende también intentar equilibrar las de carácter económico, buscando nuevas inversiones para España que generen valor añadido local. Para conseguir todo ello, la agenda de Sánchez incluye una visita a la Universidad de Tsinghua, una de las más prestigiosas de China, donde tendrá una intervención y se reunirá con expertos en relaciones internacionales, para trasladarse después a la Academia China de Ciencias, que le concederá un título honorífico.
Visitará además la sede de la tecnológica Xiaomi, puntera en software para móviles, se reunirá con inversores chinos y con empresarios españoles con intereses en el país, y tendrá otros encuentros con representantes de empresas innovadoras, y con los responsables de la Cámara de Comercio UE-China.
