Así, según un nuevo informe de Arup, en colaboración con C40 Cities y Urban Partners, Europa podría crear hasta 230 millones de viviendas mediante la transformación de estos espacios infrautilizados, apostando por un modelo de crecimiento urbano basado en la reutilización del suelo ya desarrollado.Este enfoque, basado en el denominado “crecimiento interior”, impulsa nuevos desarrollos urbanos dentro de la propia ciudad, incrementando la oferta de vivienda sin necesidad de consumir nuevos suelos y aprovechando infraestructuras ya existentes.
La regeneración de suelos industriales, también conocidos como brownfields, se consolida como una palanca estratégica para abordar de manera simultánea algunos de los principales retos de las ciudades europeas. Por un lado, ofrece una respuesta directa al acceso a la vivienda, con nuevos desarrollos residenciales en áreas ya urbanizadas, mejor conectadas y con servicios existentes.
Al mismo tiempo, este modelo acelera la transición climática. El desarrollo sobre suelo previamente urbanizado reduce las emisiones asociadas al crecimiento urbano, limita la expansión sobre espacios naturales y favorece modelos de ciudad más compactos, eficientes y menos dependientes del vehículo privado. Además, estos proyectos incorporan desde su diseño soluciones sostenibles, como infraestructuras verdes, eficiencia energética o estrategias de economía circular, alineadas con los nuevos estándares del sector inmobiliario.
Más allá de su impacto social y ambiental, la regeneración urbana representa también una oportunidad económica significativa. La transformación de antiguos enclaves industriales permite reactivar áreas degradadas o en desuso, atrayendo inversión y generando nuevos polos de actividad que combinan vivienda, servicios, espacios públicos e innovación.Este tipo de desarrollos favorece la diversificación económica y dinamiza el tejido productivo local, impulsando la creación de empleo y nuevas oportunidades empresariales. Además, la reutilización de suelos e infraestructuras existentes reduce costes asociados a la expansión urbana y mejora la eficiencia de las inversiones, tanto de la inversión pública como privada.
Ejemplos como King’s Cross en Londres, el distrito 22@ en Barcelona o Madrid Nuevo Norte ilustran el potencial de este tipo de intervenciones para transformar zonas infrautilizadas en distritos dinámicos sostenibles y competitivos. Estos proyectos demuestran cómo la regeneración de suelos industriales puede convertirse en un catalizador de transformación urbana, capaz de atraer talento, inversión y actividad económica a largo plazo.
