El organismo recibió el año pasado 30.970 reclamaciones, un 45% menos que en 2024, cuando se alcanzó un máximo histórico por las reclamaciones relacionadas con los gastos hipotecarios. Aun así, solo el 35,1% fueron admitidas a trámite, al quedar muchas fuera de sus competencias o no haber pasado previamente por los canales de atención de las entidades.
El fraude bancario concentra ya el 30% de las quejas y se mantiene como la principal preocupación de los usuarios. Además, las consultas sobre esta materia aumentan un 50% en 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, una tendencia que podría elevar el volumen total de expedientes hasta cerca de 40.000.
Las tarjetas de crédito y débito fueron el producto más reclamado, con casi un tercio de las demandas, debido sobre todo a operaciones fraudulentas y problemas con tarjetas revolving. Les siguieron las cuentas, transferencias y adeudos domiciliados (29%), impulsados por transferencias fraudulentas y comisiones. Las hipotecas ocuparon el tercer lugar (22%), aunque las reclamaciones se desplomaron un 80% tras el descenso de las solicitudes vinculadas a los gastos hipotecarios.
Por entidades, CaixaBank encabezó el número de reclamaciones, seguida de BBVA y Santander. En los expedientes resueltos, el BdE dio la razón a los clientes en el 20% de los casos, mientras que un tercio terminó con acuerdos entre las partes, que supusieron compensaciones por 6,8 millones de euros.
