La compañía volvió a obtener un resultado operativo positivo y alcanzó un Ebitda de 31,7 millones, frente a las pérdidas operativas de 16,1 millones del año anterior. Los ingresos crecieron un 39,2%, hasta 375,8 millones de euros, impulsados principalmente por el aumento de la actividad de fabricación.
La actividad industrial se vio favorecida por los contratos con DB, DSB y FlixTrain, así como por el negocio de mantenimiento en España, Kazajistán y Arabia Saudí. También contribuyeron las remodelaciones de trenes para Metrolink y Renfe.
La cartera de pedidos alcanzó los 6.239 millones de euros, un 40% más que a finales de 2025, gracias al contrato saudí para 20 trenes de Muy Alta Velocidad y servicios de mantenimiento (1.232 millones) y al acuerdo con la sueca Trafikverket para el suministro y mantenimiento de trenes Talgo 230 (756 millones).
La empresa destacó además avances en sus programas de fabricación, especialmente con nuevas entregas a DB. En julio de 2026, Talgo y Renfe alcanzaron un acuerdo sobre el proyecto Avril S106, que permitirá desbloquear pagos retenidos, recuperar 200 millones en avales y mejorar el contrato de mantenimiento.
Las necesidades operativas de fondos aumentaron hasta 581,1 millones y la deuda financiera neta se elevó a 496,9 millones, debido al fuerte nivel de actividad y a retrasos en cobros de Renfe. No obstante, la compañía prevé reducir su endeudamiento en la segunda mitad del año gracias al cobro de hitos contractuales, la liberación de pagos retenidos y la entrada de nuevos proyectos.

