En la última década, este colectivo ha crecido más que el de ocupados o desempleados. El principal factor es el envejecimiento de la población, ya que los mayores de 70 años representan el grupo más numeroso. Sin embargo, el mayor aumento proporcional se registra entre los jóvenes, especialmente aquellos que prolongan su formación académica y retrasan su incorporación al mercado laboral.
Destaca el crecimiento de los inactivos de entre 25 y 29 años, que aumentaron un 12% en el último año hasta rozar las 470.000 personas. La mayoría afirma estar cursando estudios superiores, aunque una parte se declara disponible para trabajar si surgiera una oportunidad.
España mantiene una tasa de actividad ligeramente inferior a la media europea. Al mismo tiempo, el país ha alcanzado por primera vez los 35 millones de personas activas, favorecido por un mercado laboral en máximos históricos y por la aportación de la inmigración, que ha sido clave para el crecimiento económico y para cubrir necesidades de mano de obra.
Pese a ello, el envejecimiento de la población sigue siendo uno de los principales desafíos para la economía española. Para afrontarlo, el Gobierno prepara nuevas medidas dirigidas a reducir el desempleo juvenil y de larga duración, evitando que más personas abandonen la búsqueda activa de empleo.
