En términos interanuales, España avanzó un 2,7%, muy por encima del 1% registrado por la zona euro, consolidando su ventaja sobre las principales economías europeas.
El crecimiento estuvo impulsado principalmente por la demanda interna, que aportó 0,6 puntos al avance trimestral. El consumo de los hogares aumentó un 0,7%, mientras que la inversión creció un 0,5%. Las exportaciones también mejoraron respecto al trimestre anterior, aunque su evolución sigue siendo más moderada que la de las importaciones.
Por el contrario, las grandes economías del G7 mostraron una desaceleración generalizada. Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido e Italia redujeron su ritmo de crecimiento, mientras que Canadá fue la excepción al pasar del estancamiento a un avance del 0,8%.
Fuera del G7, Irlanda e Israel registraron los mayores crecimientos trimestrales de la OCDE. En Latinoamérica destacaron México, con un repunte del 1,5%, y Colombia, que aceleró hasta el 1,3% y alcanzó un crecimiento interanual del 3,4%, por encima de la media de la OCDE.
Pese a estos resultados, la OCDE mantiene una previsión más moderada para España, con un crecimiento del 2,2% en 2026 y del 1,7% en 2027. La organización advierte de que la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de la energía seguirán condicionando la actividad económica durante los próximos meses.
Los datos del segundo trimestre, no obstante, confirman que España continúa creciendo por encima de la mayoría de sus socios europeos y de las principales economías desarrolladas gracias al impulso de la demanda interna.

