Durante su comparecencia, García reconoció que la ciudad ha perdido la normalidad, pero destacó el trabajo de los profesionales sanitarios, que han atendido cientos de casos bajo una presión extraordinaria. Según explicó, el Hospital Universitario de Ceuta funciona al 55% de ocupación y ha ampliado su capacidad de 115 a 212 camas, con posibilidad de llegar a 250 si fuera necesario.
La ministra subrayó que no se ha suspendido ninguna operación ni consulta médica y que el sistema atiende entre 250 y 350 personas al día, unas 75 más de lo habitual. Actualmente permanecen ingresados 17 migrantes, frente al máximo de 35 alcanzado a mediados de agosto.
García indicó que más de un centenar de profesionales participan en el dispositivo de refuerzo y recordó que el Ministerio activó los planes de contingencia desde el inicio de la crisis. A su juicio, la respuesta sanitaria ha demostrado la capacidad de adaptación de los servicios públicos.
Asimismo, rechazó las propuestas de confinamiento para migrantes con enfermedades infecciosas planteadas desde la oposición. Defendió que la legislación prevé medidas de aislamiento cuando procede por razones médicas, pero no confinamientos colectivos, que consideró contrarios al marco legal y potencialmente perjudiciales para la salud pública.
La ministra concluyó que el riesgo sanitario para la población ceutí sigue siendo bajo y aseguró que todas las decisiones adoptadas por el Ingesa en la ciudad han contado con el respaldo del Ministerio de Sanidad.

