Según informó Bloomberg, citando fuentes cercanas al proceso, esta opción ha sido analizada por las autoridades venezolanas junto con Estados Unidos, aunque todavía no existe una decisión definitiva.
La eventual salida reflejaría el giro político registrado en Caracas desde que Donald Trump desplazó a Nicolás Maduro en enero. Desde entonces, Washington respalda a su sucesora, Delcy Rodríguez, y supervisa la comercialización del petróleo venezolano en los mercados internacionales.
El impacto global sería limitado debido al bajo nivel de producción del país. Aunque la extracción de crudo alcanzó en julio los 1,16 millones de barriles diarios, la cifra sigue siendo inferior a la mitad de la registrada hace una década y muy distante de los más de tres millones de barriles diarios de comienzos de siglo.

