Más que incorporar profesionales en volumen, buscan especialistas capaces de generar impacto inmediato en el negocio, especialmente en áreas como Inteligencia Artificial, datos, cloud y ciberseguridad.
Según la Guía Salarial Tech 2026 de TalentHackers, España supera ya los 812.000 profesionales tecnológicos, un 6,4% más que hace un año, y registra cerca de 145.000 ofertas de empleo (+3,6%). Sin embargo, persiste un déficit de talento especializado del 21%, lo que está elevando la competencia por los perfiles más demandados.
La especialización se ha convertido en el principal factor de revalorización salarial. Un AI Engineer con entre dos y cinco años de experiencia puede alcanzar los 65.000 euros anuales, por encima de perfiles tradicionales con más trayectoria. También destacan los Data Engineer (60.000 euros), Cloud Architect (52.000 euros) y Cybersecurity Engineer (47.000 euros).
El informe detecta además diferencias salariales de hasta 20.000 euros entre profesionales con puestos y experiencia similares. Estas primas responden a competencias cada vez más valoradas, como la aplicación de IA generativa, el dominio del cloud, la ciberseguridad, el liderazgo o la orientación al negocio.
Para medir esta nueva realidad, TalentHackers ha creado el Índice de Valor de Mercado Tech (IVMT), que evalúa a los profesionales en función de cinco variables: especialización técnica, impacto en el negocio, uso de Inteligencia Artificial, capacidad de liderazgo y escasez del perfil.
En el plano territorial, Madrid y Barcelona siguen concentrando los salarios más elevados, aunque Valencia, Málaga, Bilbao y Sevilla ganan protagonismo como polos tecnológicos gracias a una mejor relación entre remuneración y coste de vida.
Por sectores, las compañías de software, telecomunicaciones y servicios digitales lideran las retribuciones, mientras banca, energía, industria, retail y salud intensifican la captación de talento tecnológico para acelerar sus procesos de digitalización. La conclusión del informe es clara: el conocimiento especializado pesa hoy más que la antigüedad y se ha convertido en el principal activo para competir en el mercado laboral tecnológico.

