Así lo señaló el secretario de Estado de Trabajo, Pérez Rey, quien afirmó que el Gobierno adoptará las medidas necesarias para evitar la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.
Aunque volvió a descartar una segunda subida del SMI este año, Pérez Rey reconoció la preocupación por la evolución de los precios, tras situarse la inflación en el 4,3% en agosto. Según explicó, el aumento del coste de la vida afecta tanto a quienes cobran el salario mínimo como a los trabajadores amparados por convenios colectivos.
El secretario de Estado confirmó además que sigue en marcha la reforma de la regulación del SMI impulsada por Yolanda Díaz para impedir que futuras revalorizaciones puedan verse neutralizadas por mecanismos de absorción de complementos salariales. Atribuyó el retraso del decreto a la tramitación de informes preceptivos y negó que existan discrepancias dentro del Gobierno.
Pérez Rey recordó que la norma también incorporará la directiva europea sobre salarios mínimos adecuados y aseguró que su tramitación avanza con «plena normalidad». Asimismo, anunció que la mesa de transparencia salarial volverá a reunirse este mes con el objetivo de alcanzar un acuerdo entre sindicatos y empresarios para reducir la brecha salarial.
Sin embargo, los agentes sociales muestran impaciencia. El líder de UGT, Pepe Álvarez, criticó la demora en la aprobación de acuerdos ya cerrados, como el refuerzo del control horario, y advirtió de que el sindicato revisará su continuidad en algunas mesas de diálogo si no hay avances. Por su parte, la CEOE reclamó reformas orientadas a una mayor flexibilidad y adaptación de las empresas.
