Las infraestructuras de IA consumen grandes cantidades de electricidad para sostener cargas de trabajo intensivas, sistemas de refrigeración avanzados y servicios cloud. Por ello, la disponibilidad energética se ha convertido en un factor tan decisivo como la conectividad, el suelo o los incentivos fiscales a la hora de elegir ubicaciones para nuevos centros de datos.
Según Habig, responsable de Commercial Real Estate Finance en BBVA USA, la IA está acercando cada vez más la inversión tecnológica y la energética. Como consecuencia, promotores, inversores y financiadores analizan con mayor atención la disponibilidad, fiabilidad y coste del suministro eléctrico a largo plazo.
Esta tendencia impulsa inversiones en energías renovables, almacenamiento en baterías, redes de transmisión y tecnologías de refrigeración eficiente, creando una conexión cada vez más estrecha entre el crecimiento digital y el energético.
Además, las empresas tecnológicas buscan compatibilizar la expansión de la IA con objetivos de descarbonización, lo que aumenta la demanda de energía renovable y de infraestructuras más eficientes.
El impacto trasciende al sector tecnológico. En Estados Unidos, las limitaciones de la red eléctrica ya condicionan la ubicación de nuevos centros de datos y favorecen el desarrollo de mercados emergentes con mayor capacidad energética. En este contexto, la estrategia energética se está convirtiendo en un elemento central de la planificación y financiación de infraestructuras a largo plazo.
Europa sigue avanzando en normas de sostenibilidad y eficiencia energética para la infraestructura digital, mientras que América Latina gana atractivo para la inversión en energías renovables y proyectos de largo plazo. En este contexto, las entidades financieras con experiencia en ambos mercados adquieren un papel cada vez más relevante.
La convergencia entre infraestructura digital y energética también está transformando la financiación de los centros de datos. Estos proyectos requieren modelos integrados que contemplen energía renovable, conexión a la red y objetivos de sostenibilidad. Al mismo tiempo, los promotores deben adaptarse a una demanda eléctrica creciente, cambios regulatorios y plazos de desarrollo más exigentes.
BBVA CIB ha reforzado sus capacidades en financiación sostenible, proyectos energéticos e infraestructuras, acompañando a sus clientes en iniciativas vinculadas a la transición energética y la electrificación.
Con la expansión global de la IA, la relación entre infraestructura digital y energía será cada vez más estratégica para empresas, inversores y gobiernos. Según Bruce Habig, el desarrollo del sector exigirá una coordinación mucho más estrecha entre inversión tecnológica y planificación energética, convirtiéndose en uno de los grandes retos de la economía mundial.
Para la banca, la infraestructura de IA ya no es solo una cuestión tecnológica o inmobiliaria, sino un ámbito que integra energía, infraestructuras, financiación corporativa y mercados de capitales. En última instancia, el éxito de la economía de la IA dependerá tanto de la capacidad de computación como de la disponibilidad de energía para sostenerla.

