La renovación arrancará por el tramo más degradado de la línea, entre Madrid y la localidad zaragozana de Calatayud. Este trayecto ha sido señalado desde hace meses como el que se encuentra en peor situación. Prueba de ello es que es ahí donde se concentran la mayoría de las quejas de los maquinistas y que han obligado a imponer limitaciones temporales de velocidad (LTV) que, en los últimos días, están provocando retrasos de entre una hora y media y hasta tres horas en los trenes con destino Barcelona, al reducir la velocidad.
En la actualidad, Adif mantiene activas restricciones que han rebajado la velocidad máxima de tránsito de 300 a 160 km/h entre los 150 kilómetros que separan Mejorada del Campo (Madrid) y Ariza (Zaragoza). Esta situación está dando lugar a importantes demoras de entre una hora y media y tres horas en la conexión entre las dos grandes ciudades del país.
A ello se sumó esta misma semana una fisura detectada en un carril a la altura de l’Espluga de Francolí (Tarragona), que obligó a circular a 80 km/h durante varias horas, retrasando aún más trenes. Aunque esta última incidencia ya ha sido reparada, el episodio muestra el estado real de la línea.
La adquisición de las aerotraviesas oficializa el arranque de la primera fase del proyecto AV350, anunciado por Puente. Tras recibir el visto bueno del Consejo de Administración de Adif y del Consejo de Ministros, quedan ahora por desarrollar otras actuaciones que, de mucho mayor importe aún sin definir, permitirán desarrollar una nueva conexión por el nordeste de Madrid hacia Barajas y Chamartín; la futura línea Lleida-Barcelona Sagrera y la estación de El Prat de Llobregat. Ninguna de ellas se espera para antes del año 2030, una vez finalice el estudio de viabilidad lanzado por el Ministerio de Transportes.
Si bien la renovación integral del corredor del nordeste debía arrancar avanzado ya el 2027, una vez concluyeran las obras en la línea Madrid-Sevilla, hace ya varios meses que el Ministerio decidió anticipar en un año la intervención en el tramo Madrid-Calatayud, tras recibir avisos reiterados de los maquinistas sobre problemas de confort y vibraciones durante la circulación.
