La compañía plantea así un nuevo ciclo inversor tras dos periodos regulatorios en los que la inversión estuvo limitada legalmente y orientada principalmente a actuaciones normativas y de reposición. El objetivo ahora, según ha indicado Aena, es dotar a los aeropuertos de la capacidad necesaria para atender la demanda futura, garantizar los más elevados requisitos de seguridad y mantenimiento, mantener los mejores índices de calidad para pasajeros y aerolíneas y reforzar la sostenibilidad medioambiental, evitando que las infraestructuras se conviertan en un obstáculo para la movilidad y el crecimiento económico. y Junto a esta «gran ola inversora», Aena propone un incremento medio anual de la tarifa de 0,43 euros por pasajero. El importe definitivo dependerá del tamaño del aeropuerto y será inferior en los aeropuertos medianos y pequeños, dado que las tarifas son diferentes en función de su dimensión. La compañía sostiene que, incluso con este ajuste, sus tarifas seguirán siendo de «las más competitivas de Europa».
Según el escenario de tráfico propuesto en el DORA 2027-2031, en línea con las previsiones de organismos internacionales como ACI o EUROCONTROL, y una vez aplicados los condicionantes de capacidad, el tráfico de pasajeros podría alcanzar los 1.690 millones en el conjunto del periodo. Estos cinco años estarán marcados por una cierta desaceleración tras la fuerte recuperación posterior a la pandemia, ha señalado Aena. Destaca asimismo que las grandes inversiones realizadas entre 2000 y 2010 han permitido absorber crecimientos por encima de la media europea con calidad y sin incidencias operativas, facilitando la salida de la crisis del Covid y la recuperación tras la crisis económica de 2008-2012. No obstante, advierte de que algunas de las principales infraestructuras se están acercando al límite de su capacidad técnica, por lo que, hasta que se completen las obras previstas, su crecimiento será contenido.
El plan de inversiones se basa en la filosofía de que «cada aeropuerto cuenta», por lo que todas las infraestructuras recibirán actuaciones relacionadas con normativa, mantenimiento, seguridad física y operacional, tecnologías de la información y comunicación (TIC), sostenibilidad y calidad.
La propuesta incluye 26 indicadores más exigentes —relativos a satisfacción del pasajero, tiempos de espera, aspectos medioambientales y tecnológicos, entre otros— con el fin de mantener altos estándares de calidad incluso en un contexto de ampliaciones y renovaciones. Aena subraya que las grandes inversiones convivirán con la intensa operativa de los aeropuertos, que permanecerán abiertos para evitar problemas de conectividad. La compañía mantiene además su compromiso con la sostenibilidad y con reforzar el papel de los aeropuertos como nodos de conectividad multimodal eficiente. Alcanzar el objetivo Net Zero en 2030 implicará también importantes inversiones.

