Su objetivo, eliminar aranceles para que empresas de ambos lados vendan más y más barato. Sin embargo, el sector primario español ha mostrado su rechazo al acuerdo alcanzado por la Unión Europea con Mercosur. Este trato histórico para el libre comercio entre Europa y América del Sur supone un cambio completo del panorama comercial para las potencias europeas.
El campo español se suma así a posturas como la de los agricultores franceses y denuncia que se trata de un acuerdo desleal. Sobre los mecanismos previstos por Bruselas para evitar que los precios más bajos de los productos latinoamericanos supongan una desventaja para los productos locales, los principales sindicatos agrarios han insistido en que son positivas, aunque insuficientes. Este domingo, los agricultores, principalmente en Cataluña, han mantenido activos los cortes en las carreteras a modo de protesta por el pacto. Los principales bloqueos se producen esta jornada en Cataluña, donde los agricultores y ganaderos han cortado la AP-7 y la N-II, ambas en Girona.
Se trata de la cuarta jornada de movilizaciones en Cataluña en contra del tratado de libre comercio entre la UE y Mercosur, que los países europeos tienen previsto firmar el próximo 17 de enero. A pesar de los intentos de mediación del departamento de Agricultura de la Generalitat, que ha ofrecido a los agricultores del movimiento Revolta Pagesa una reunión con el presidente de la Generalitat, los manifestantes insisten en poder hablar directamente con el ministro de Agricultura, Planas.
«Una vez más al sector nos han utilizado como moneda de cambio. Han hecho un reparto de cromos. También se pone en juego la seguridad alimentaria», ha expresado Castilla de la Dirección de la Oficina Permanente de ASAJA en Bruselas. «Un no rotundo a un acuerdo que es desleal. «Medidas como las cláusulas de salvaguarda y aumentar el control de fronteras son bienvenidas pero totalmente insuficientes», ha aseverado Padilla, secretario general de COAG.
Por el contrario, desde la Unión de Pequeños Agricultores (UPA) han reconocido que dado el contexto geopolítico internacional son necesarios los acuerdos comerciales y valoran positivamente estas medidas siempre que se cumplan.
La realidad es que en el pacto, la UE elimina impuestos a la carne de vacuno, el pollo, el azúcar, la soja y el etanol producido en esos países. Y Mercosur a cambio hace lo mismo con los coches, las piezas industriales, la maquinaria y los productos químicos y farmacéuticos producidos en la Unión Europea. Es uno de los mayores acuerdos comerciales del mundo. Afecta a más de 700 millones de personas. Pero pierden ellos: los agricultores y ganaderos europeos.
Temen que al depender de terceros países, el consumidor note el cambio y se ponga en peligro su supervivencia. Los españoles, por su parte, argumentan que sufrirían una competencia desigual y una presión a la baja de los precios. En Europa también se enfrentan a los recortes hacia las ayudas de la Política Agraria Común a raíz de la entrada de productos agrícolas de terceros países. Allí las exigencias sanitarias y medioambientales son menores que en Europa y este pacto abriría las puertas a importaciones masivas de alimentos más baratos y con normas distintas.
En Cataluña, y según ha informado el Servei Català de Trànsit (SCT) a través de X siguen cortadas la AP-7 entre Borrassà y Vilademuls (Girona), la C-16 entre Casserres y Berga (Barcelona), la N-II entre Bàscara y Pontós (Girona), la A-27 de acceso al Puerto de Tarragona y en la C-38, en su paso por el Coll d’Ares, está restringido el paso de camiones.
La patronal de trasportistas Fenadismer denuncia que más de 40.000 camiones llevan días bloqueados por las movilizaciones de agricultores y critica la pasividad de los gobiernos central, catalán y vasco. Según Fenadismer, la situación afecta especialmente a las rutas hacia Europa y está provocando graves pérdidas económicas. Pero la disconformidad con la firma del acuerdo se nota también en el resto de España. En Galicia, la carretera A-52 permanece cortada desde el sábado a las 2:00 horas de la madrugada, y aseguran que no se moverán hasta que no se les escuche.
Agricultores y ganaderos llevan ya dos semanas de movilización. Queman neumáticos, leña y rulos de paja, cortan la circulación y sacan sus tractores. Quieren que alguien se reúna con ellos y que se les escuche. Pero no solo aquí. En otros países como Francia, Polonia, Hungría, Austria o Irlanda también se están bloqueando autopistas y carreteras para protestar por el acuerdo. Instan a la Eurocámara a no dar su luz verde a construir la zona de libre comercio más grande del mundo.
Así se enfrentan los trabajadores del campo a un acuerdo transatlántico que podría llegar a producirse en la próxima semana. El 17 de enero, fecha en la que podría firmarse el pacto, está previsto que las protestas continúen en Bruselas. Está claro que no van a dar la batalla por perdida. Quieren salvar su sector y evitar que se produzca el pacto, y para ello, harán todo lo que esté en su mano.

