Esta publicación, realizada por más de una docena de expertos, pone de relevancia el carácter estratégico y esencial del sector agroalimentario, detalla cómo han evolucionado en las últimas décadas la investigación y la innovación en diferentes países y regiones, como ¬¬Estados Unidos, Unión Europea, Países Bajos, Italia, Francia, Israel, Nueva Zelanda, China y la propia España, y su papel como herramientas decisivas en el contexto actual.
Tras estos análisis, se concluye que todos estos países comparten un mismo desafío: producir mejor (en ocasiones, incluso más), y de manera sostenible en los ámbitos económico, social y medioambiental. También se destaca que la investigación agraria se encuentra actualmente ante varios retos, como la relación entre la investigación básica y la investigación aplicada, junto con la innovación; la transferencia de resultados desde el ámbito investigador al conjunto de la sociedad; la excesiva distancia entre el mundo investigador y la sociedad civil; la tensión entre el corto y el largo plazo y las diferentes percepciones de los problemas y prioridades entre el mundo agrario y rural y el mundo urbano.
En esta línea, plantea algunas propuestas para el futuro, entras las que se encuentran la posibilidad de celebrar una conferencia participativa que reúna a todos los actores implicados en la calidad y seguridad de los alimentos, incluida la distribución comercial, con el objetivo de establecer acuerdos de consenso social, así como un encuentro estatal sobre investigación agraria para conocer y divulgar las líneas de trabajo que se están desarrollando.
Asimismo, también pone el acento en la importancia del impulso político a la investigación y la innovación en toda la cadena agroalimentaria, así como de mantener un equilibrio entre la investigación aplicada y la básica, entre las exigencias del corto plazo y una visión más estratégica, de evaluar de manera independiente y participativa la eficacia y eficiencia de las políticas públicas y su adaptación a los cambios de la sociedad y de avanzar hacia un modelo más integrado de colaboración público-privada, alineando los objetivos de la investigación con las necesidades reales del sector.
Por su parte, el presidente de Cajamar, Baamonde, ha realizado las conclusiones y ha resaltado que “este libro nos muestra que el futuro del sector agroalimentario español pasa necesariamente por construir un sistema de investigación e innovación más coordinado, inclusivo y con visión estratégica. Las experiencias analizadas en otros países demuestran que invertir en conocimiento científico y en su transferencia es una condición indispensable para garantizar la competitividad, la sostenibilidad y la seguridad alimentaria”.
