La AIReF mantiene las conclusiones de los ejercicios 2021, 2022 y 2023, destacando que en los años inmediatamente posteriores a la pandemia (2021 y 2022) se registraron tasas de crecimiento de la recaudación superiores al 14%. En 2021, el 46% del incremento se explicó por el componente real vinculado a la actividad económica, mientras que en 2022 el componente precios fue el protagonista, representando el 45% del crecimiento, especialmente en el IVA. En 2023, el avance se moderó hasta el 6,4%, apoyándose de manera equitativa en los precios y el componente real, con las medidas fiscales aportando aproximadamente un punto porcentual gracias al restablecimiento parcial del Impuesto sobre el valor de la producción de energía eléctrica y a los límites en la compensación de pérdidas intragrupo en el Impuesto de Sociedades.
En 2024, se ha producido una nueva aceleración en el crecimiento de los ingresos tributarios, con un incremento superior al 8%. Este avance se explica principalmente por la evolución económica y los precios, así como por la retirada de medidas fiscales, factores que han compensado íntegramente las devoluciones asociadas a sentencias judiciales. En concreto, un 85% del crecimiento se atribuye a variables macroeconómicas: el componente real supone el 37% y el de precios el 34%. El tipo efectivo medio del IRPF, impulsado por el aumento de las retribuciones medias, aporta un 14% adicional. Las medidas normativas restan un 7% al crecimiento al no estar vigentes los límites a la compensación de pérdidas intragrupo en el Impuesto sobre Sociedades, aunque esto se compensa parcialmente por el restablecimiento de los tipos efectivos del IVA. Elementos diversos de tributación explican un 9% del crecimiento interanual, destacando el dinamismo de las retenciones del capital mobiliario y de fondos de inversión en el IRPF, que han contrarrestado las devoluciones a mutualistas derivadas de la sentencia del Tribunal Supremo.
En el IVA y el Impuesto sobre Sociedades se identifica una parte del incremento que no puede explicarse por ningún factor conocido, alcanzando su máximo en 2021, reduciéndose en 2022 y 2023, pero repuntando en 2024. Esta variabilidad no explicada en el IVA se debe a la separación entre el gasto final sujeto a IVA y la demanda nacional, mientras que en Sociedades responde a la divergencia entre las bases del impuesto y el excedente bruto de explotación, lo que refleja la dificultad de captar en variables económicas peculiaridades como la exención por doble imposición y la compensación de bases negativas.
De cara a 2025, la AIReF estima que la recaudación avanzará un 9,5%, impulsada de nuevo por los componentes real y de precios, seguidos por el restablecimiento de límites en el Impuesto sobre Sociedades por la ley 7/2024 y la recuperación plena de los tipos en el IVA. Los componentes real y de precios explicarán el 32% y el 38% del incremento respectivamente, mientras que el aumento del tipo medio efectivo en el IRPF aportará un 11% adicional. Las medidas normativas supondrán un 27%, y otros elementos diversos de tributación detraerán un 9%, principalmente por el elevado desembolso ligado a la sentencia favorable a los mutualistas.
En el IRPF, tras la pandemia, el principal factor de crecimiento en 2021 y 2022 fue el empleo, mientras que en 2023, 2024 y la previsión para 2025, los incrementos salariales y de pensiones son los principales responsables. El Impuesto sobre Sociedades creció en 2021 y 2022 por la recuperación de todos sus componentes, pero en los últimos tres años la adopción y retirada de medidas han sido determinantes en su evolución. En el caso del IVA, las caídas de consumo e inversión en 2020 y su recuperación posterior marcaron la evolución, mientras que desde 2022 el incremento de precios ha sido el principal motor, compensado en 2023 por rebajas de tipos. En 2024, tanto el consumo, como los precios y el restablecimiento progresivo de tipos están impulsando la recaudación, tendencia que continuará en 2025.
Los Impuestos Especiales sufrieron una recuperación más lenta tras la caída del consumo en 2020, afectada por medidas aprobadas para paliar la subida de precios de la energía. En 2023, la creación del impuesto sobre plásticos de un solo uso incrementó la aportación del componente de medidas. En 2024, la retirada gradual de la rebaja del impuesto sobre la electricidad ha impulsado el crecimiento de los impuestos especiales hasta el 6,6%. Para 2025, se espera que su recaudación crezca un 5,6%, impulsada principalmente por el componente de precios, en un contexto de incremento del precio de la electricidad del 4,2% interanual tras dos años de descensos significativos.
