En concreto, los españoles deben destinar el 51,38% de su salario bruto mensual al pago del alquiler de una vivienda de 90 m². El cálculo toma como referencia el salario bruto medio nacional según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, correspondientes al cuarto trimestre de 2025: 2.531,04 euros mensuales, y los precios medios del alquiler residencial en cada una de las capitales de provincia españolas. Un dato que, conviene subrayarlo, ya de por sí es elevado, pero que en realidad infravalora el verdadero esfuerzo económico de los arrendatarios. El salario de referencia es bruto, es decir, antes de impuestos y cotizaciones a la Seguridad Social. Una vez descontadas estas cargas, el porcentaje real del salario neto destinado al alquiler sería notablemente superior, agravando aún más una situación que ya resulta crítica para millones de hogares.
Font, director de Estudios de pisos.com, señala que «cuando comparamos estos datos con los de otros países europeos, la situación española resulta especialmente preocupante. En mercados como el alemán o el neerlandés, donde la vivienda en alquiler tiene un peso estructural mucho mayor, existe una oferta de arrendamiento regulado y asequible que aquí sencillamente no existe. España llegó tarde al modelo del alquiler y lo está pagando caro».
El análisis evidencia que, en los dos grandes mercados inmobiliarios del país, el alquiler de una vivienda de 90 m² supera por sí solo el salario bruto mensual íntegro de un trabajador medio. En Barcelona, el precio medio del alquiler residencial se sitúa en 30,04 €/m², lo que para un piso de 90 m² representa 2.703,45 euros mensuales, equivalentes al 106,81% del salario bruto medio. En Madrid, el precio de 29,61 €/m² eleva el coste mensual hasta los 2.665,16 euros, es decir, el 105,30% del salario. Dicho de otro modo, incluso entregando la totalidad del sueldo bruto, no alcanzaría para pagar el alquiler de un piso estándar en ninguna de estas dos ciudades. Tras ellas, aunque a cierta distancia, se sitúan Donostia-San Sebastián (75,42%), Palma de Mallorca (69,83%), Sevilla (62,18%), València (59,74%), Málaga (57,52%) y Bilbao (56,85%). En total, ocho capitales de provincia superan el umbral del 50% del salario bruto destinado al alquiler, lo que deja de manifiesto que la presión habitacional no es un fenómeno exclusivo de las dos grandes metrópolis, sino una realidad extendida por buena parte de la geografía española.
En el extremo opuesto del ranking se encuentran capitales como Palencia (23,67%), Huelva (25,43%), Zamora (25,72%), Ourense (26,53%), Lleida (27,30%), Ciudad Real (27,32%) y Jaén (27,74%). Son las únicas cinco capitales en las que el alquiler de una vivienda de 90 m² supone menos del 28% del salario bruto medio, acercándose al porcentaje que los expertos en finanzas personales señalan habitualmente como referencia razonable para el gasto en vivienda.
Sin embargo, incluso en estos mercados más asequibles, el porcentaje de esfuerzo supera el 23%, y siempre referido al salario bruto. «El dato aquí es relativamente positivo en términos de esfuerzo, pero hay que leerlo con matices: en muchos casos, la asequibilidad del alquiler refleja también una menor demanda de empleo y de servicios, lo que plantea un dilema real para quienes buscan oportunidades profesionales», matiza el director de Estudios de pisos.com.
La consecuencia más inmediata de esta presión económica es que, para una parte creciente de la población, alquilar en solitario una vivienda completa ha dejado de ser una opción real. Una gran parte de la población española no recoge solo una dificultad: recoge una imposibilidad para muchos. Ante esta situación, son cada vez más los ciudadanos que optan por compartir piso con otras personas o que afrontan el paso a la emancipación solo en pareja, distribuyendo entre dos el coste de un alquiler que de otro modo resultaría inasumible.
El piso compartido y el alquiler en pareja se han convertido, en la práctica, en los únicos modelos que permiten a amplias capas de la población acceder a una vivienda sin comprometer el resto de sus finanzas personales. Esta realidad es especialmente acusada entre los jóvenes que se incorporan al mercado laboral, cuyos salarios son generalmente inferiores a la media y que, por tanto, enfrentan un esfuerzo proporcionalmente mucho mayor al calculado en este análisis.
Más allá de los datos nacionales y de los extremos del ranking, el análisis de pisos.com ofrece una radiografía completa del esfuerzo que supone el alquiler en cada capital de provincia. Ciudades como Alicante (42,86%), Santa Cruz de Tenerife (43,17%), Segovia (43,12%), Vitoria-Gasteiz (45,72%) o Las Palmas de Gran Canaria (48,54%) se sitúan en una franja intermedia de esfuerzo elevado, sin llegar a los extremos de las grandes urbes, pero muy por encima de lo que se considera sostenible. En el conjunto de España, apenas unas pocas capitales presentan porcentajes por debajo del 30%, mientras que la gran mayoría supera el 35% y casi una cuarta parte del total se sitúa por encima del 50%. Esta distribución refleja un mercado del alquiler tensionado de forma estructural en todo el territorio nacional, no solo en los grandes núcleos urbanos.
«El mercado del alquiler en España ha dejado de ser un mercado de transición para convertirse en el destino permanente de millones de hogares. Eso exige replantear toda la política de vivienda: no podemos seguir gestionando el alquiler como si fuera una etapa provisional antes de la compra. Es la realidad habitacional de una parte muy significativa de la población, y merece soluciones a esa escala».

