Pero eso no fue todo. Después silencio. Martínez empezó por advertir de que no iba a responder a ninguna de las preguntas de los senadores, acogiéndose a su derecho a no declarar. Máxime estando investigado en una instrucción bajo secreto de sumario. «Ustedes preguntan, yo no voy a responder», señaló, protegiéndose a sí mismo y a Zapatero. Además acusó a los responsables de la comisión de vulnerar su derecho «a la integridad física y moral» y de someterle a un «trato discriminatorio» por obligarle a comparecer estando de baja médica por depresión. A lo que el presidente de la comisión, Suárez, respondió al final que el día antes el órgano recibió informes contradictorios sobre su citación y acabó decidiendo mantenerla.
De esta manera, el compareciente dio la callada por respuesta una y otra vez a las preguntas de los senadores de UPN, Vox y el PP, que vieron en ello una señal inequívoca de su culpabilidad. «Al ser preguntado si los pagos de Plus Ultra a Análisis Relevante acababan en Zapatero y su familia, no ha podido evitar asentir», según contaron después los populares, que tuvieron que agarrarse al lenguaje no verbal del amigo del expresidente del Gobierno para extraer sus conclusiones.
Mención especial merece el papel de la senadora del PSOE, María del Pilar Zamora, que defendió a Martínez. «Respetamos su derecho a no declarar. Respetamos el secreto del sumario. Aquí en ocasiones se tienen menos garantías que en juzgado, se le van a hacer preguntas que un juez no permitiría. En ocasiones se invierte la carga de la prueba, porque es el compareciente el que tiene que demostrar su inocencia. Aquí se convoca desde Génova y se extraen conclusiones antes del interrogatorio. Se dan por hecho cosas que no están probadas. Y se cambia a las personas citadas según los procesos electorales», lamentó.
