La Embajada denuncia un patrón de «cientos» de ataques en las últimas semanas «desde dentro del territorio iraquí contra ciudadanos estadounidenses, países vecinos, instituciones estatales iraquíes y civiles, incluso en la región del Kurdistán iraquí».
Tras recordar que ha «instado reiteradamente al gobierno iraquí a que cumpla de inmediato con su responsabilidad» y detenga los ataques, la Embajada avisa que las fuerzas estadounidenses no dudarán en «defender a nuestro personal e instalaciones» si las autoridades de Irak incumplen sus obligaciones».
Estados Unidos lleva semanas denunciando esta clase de ataques, que atribuye sobre todo a la gran coalición de milicias proiraníes del país, las Fuerzas de Movilización Popular (FMP).
Desde el estallido de la guerra de Irán, Estados Unidos e Israel han multiplicado sus bombardeos contra esta alianza chií e instado al Gobierno de Bagdad a obligarla a que cese sus ataques, una tarea muy complicada porque las FMP están firmemente enraizadas en el aparato de seguridad nacional.
