En concreto, cinco miembros (Andrew Bailey, Megan Greene, Clare Lombardelli, Catherine L. Mann y Huw Pill) votaron mantener el tipo de interés bancario en el 3,75%, mientras que los otros cuatro miembros (Sarah Breeden, Swati Dhingra, Dave Ramsden y Alan Taylor) lo hicieron a favor de reducirlos en 0,25 puntos porcentuales, hasta el 3,5%. Para el gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, la decisión política se basa en la evidencia acumulada: «A pesar de todas las incertidumbres mundiales, actualmente no nos enfrentamos a una situación en la que la política monetaria se vea afectada por nuevas perturbaciones importantes».
Prevé una caída «bastante pronunciada» de la inflación en los próximos meses, ya que, «en general, los riesgos derivados de la persistencia de la inflación parecen haber seguido reduciéndose». Por lo tanto, ve «margen para una mayor flexibilización de la política monetaria». «Esto no significa que espere recortar el tipo de interés bancario en ninguna reunión en particular. En las próximas reuniones, me preguntaré si un recorte está justificado», matiza. Todos los miembros insistieron en la importancia de que la inflación no solo alcance la meta del 2%, sino que se mantenga de forma sostenible en ella a medio plazo. Y, en general, el Comité de Política Monetaria cree que el riesgo derivado de una mayor persistencia de la inflación se había vuelto «menos pronunciado, mientras que persistían algunos riesgos para la inflación derivados de una menor demanda y una mayor flexibilización del mercado laboral».
Al considerar cómo debería configurarse la política monetaria para equilibrar estos riesgos en torno a un estancamiento de la inflación sostenible en el objetivo, el Comité consideró que, «con base en la evidencia actual, era probable que el tipo de interés se redujera aún más», si bien existían diferentes opiniones sobre el momento y el alcance. «Las decisiones sobre una mayor flexibilización de la política monetaria serán cada vez más difíciles de tomar. El alcance y el momento de una mayor flexibilización de la política monetaria dependerán de la evolución de las perspectivas de inflación», recoge el documento publicado por el organismo británico.

