Sin embargo, se ha producido un cambio significativo en las expectativas del mercado sobre la política monetaria del BCE en la eurozona, lo que ejerce una presión al alza sobre el Euríbor.
“En estos momentos, el mercado parece estar descontando un conflicto de duración relativamente limitada, de semanas más que de muchos meses. Si este escenario se materializa, las expectativas de subidas de tipos —y de las tasas del Euríbor— podrían ir deshaciéndose gradualmente hasta volver a niveles previos al conflicto, lo que devolvería cierto atractivo a las hipotecas a tipo variable”, explican los analistas de Ebury. No obstante -advierten-, “dado el elevado grado de incertidumbre sobre la duración del conflicto, las hipotecas a tipo fijo podrían ganar atractivo en el corto plazo para algunos solicitantes, como forma de protegerse frente a posibles repuntes adicionales de los tipos de interés”.
De cara a la próxima reunión del BCE, que tendrá lugar la semana que viene, es muy probable que la presidenta Christine Lagarde haga referencia a los riesgos derivados del conflicto, especialmente a su impacto sobre la inflación, tal y como ya han señalado recientemente algunos de sus colegas del BCE. En conjunto, esperamos que su mensaje tenga un tono tranquilizador, pero que al mismo tiempo reafirme la disposición del banco a actuar para evitar un repunte inflacionario peligroso, similar al que siguió a la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia.
Sin embargo, más allá de marzo, las perspectivas de una subida de tipos dependerán casi por completo de la persistencia de unos precios de la energía elevados y, por extensión, de si el estrecho de Ormuz permanece de facto bloqueado al tráfico marítimo. Mientras el conflicto continúe e Irán mantenga su posición militar, es probable que siga utilizando el control de este estrangulamiento estratégico del comercio energético como instrumento de presión, especialmente a medida que aumenta la presión política interna sobre la Administración estadounidense.
La subida de los tipos de interés (swap a 15 años y Euríbor) desde el inicio del conflicto refleja un cambio significativo en las expectativas del mercado sobre la política monetaria del BCE en la eurozona. Desde el inicio de la guerra, los swaps de tipos de interés han pasado de descontar un escenario de estabilidad en los tipos a anticipar al menos una subida de tipos en 2026, impulsada por la creciente preocupación por los efectos inflacionarios del encarecimiento de la energía, a la que Europa sigue estando particularmente expuesta.
