Este martes, Bruselas publica su paquete económico de otoño. Una lista de recomendaciones por país en la que avisa a España que está en riesgo de incumplir la senda de gasto en 2026, es decir, el Gobierno gastará más que lo ha pactado con Bruselas.
La Comisión Europea avisa a Moncloa de que el crecimiento del gasto primario neto en 2026 estará «por encima del techo recomendado por el Consejo». Sin embargo, como la desviación se encuentra por debajo del 0,3% anual y del 0,6% del PIB en el acumulado, Bruselas señala que España se encuentra «en riesgo de no cumplir con las recomendaciones de tope máximo de crecimiento para el gasto primario neto en 2026».
En su plan fiscal estructural, la Comisión Europea recomendaba al Gobierno que el aumento del techo de gasto no superara el 2,8% en 2026. En su plan fiscal, España pactaba con Bruselas un alza del 3,5%, sin embargo, que el Ejecutivo comunitario prevé que se desvíe un máximo del 0,3% del PIB.
Cabe considerar que la advertencia de Bruselas llega en un contexto en el que el Gobierno no ha presentado presupuestos para el próximo año. Se considera, por tanto, un escenario sin cambios presupuestarios. Es así que apunta en su análisis que «la Comisión sigue supervisando la evolución fiscal en Bélgica y España, y ha tenido en cuenta todas las medidas políticas pertinentes al elaborar sus previsiones de otoño. España tampoco ha presentado un proyecto de presupuesto para 2025».
Este aviso no es nuevo, aunque sí el tono con el que Bruselas se refiere a la desviación de la senda de gasto de España: «en riesgo de no cumplir». Ya el pasado junio, el Ejecutivo comunitario advertía a Madrid que se desviaría en 2025 del techo de gasto marcado para este año, superando en cinco décimas lo estipulado en su plan fiscal estructural, remitido a Bruselas el año pasado.
En junio, la Comisión Europea advertía de que la senda de gasto para cierre de este año se elevará al 4,2% en 2025, frente al 3,7% previsto por el Gobierno. Sin embargo, en este momento contextualizaba dentro de la normalidad que permite la norma la desviación y no hablaba más que de «desviaciones limitadas». España cambia así del grupo de países que cumplen en líneas generales, en junio, al grupo de países que muestran signos de desviación, ahora.
La normativa comunitaria permite una desviación de 0,3% del PIB en un año o del 0,6% en el acumulado de dos años. Esta última sería la coyuntura que se aplicaría al Gobierno. En 2024, España se quedó lejos del 5,3% de incremento de gasto proyectado, lo que le concedía cierto margen para superar la partida prevista este año y, por tanto, seguir cumpliendo con Bruselas. Como parte de la nueva gobernanza económica de la UE, la Comisión Europea pone el foco en que los países cumplan con la senda de gasto y relaja su atención sobre los niveles de déficit, que centraban las miradas de las anteriores reglas fiscales. El nuevo Pacto de Estabilidad y Crecimiento establecía que los países debían enviar a Bruselas un plan fiscal estructural el pasado noviembre.
El plan de España establecía un periodo de 7 años en el que el gasto primario neto experimentará un crecimiento medio al año del 3%, frente al 2,8% que le recomendaba la Comisión Europea en sus anteriores recomendaciones. Es así que, en un análisis detallado, Moncloa estimaba un incremento de gasto del 5,3% en 2024, que no llegó a alcanzar y le daba cierto margen para superar ese 3,7% de techo de gasto que estimaba para el 2025. Para el 2026, fija un techo de gasto del 3,5% y del 3,2% para 2027.
