En casos como Cataluña, Madrid, y en menor medida en Valencia, comprar una vivienda en una ciudad cercana es hasta un 50% más barato. Sin embargo, en CCAA como Castilla-La Mancha o Castilla y León, este porcentaje disminuye en gran medida, con una variación del precio del m2 entre el 15% y el 30%, tal y como revelan desde el portal inmobiliario pisos.com.
En Madrid, el precio de un inmueble tipo de 90m2 ha ascendido de los 343.635€ a los 609.944€ en cinco años. “En comparación, vemos como las localidades de su alrededor, como Alcorcón, Coslada, Getafe y Pinto, tienen un precio medio entre los 229.200€ y los 246.000€”, detalla el director de Estudios de pisos.com, Ferran Font. “En Cataluña no es diferente: ciudades como Sabadell (232.322€) o Montcada i Reixac (208.725€) son una alternativa interesante frente a los 498.617€ de Barcelona”. En el caso de Valencia, Aldaia (132.881€) presume de un coste menor a la mitad de precio que el de la capital (303.159€).
A pesar de que, por norma general, en las principales ciudades es donde más se ha notado la subida, la periferia también ha sufrido grandes aumentos desde 2020, llegando a superar a las grandes urbes en algunos casos”, comenta Font. Este es el caso de Inca (Baleares), que ha experimentado un incremento del 74,55% frente al 71,04% de Palma de Mallorca o el de Abanto-Zierbena (País Vasco), con una subida del 32,79% frente al 23,76% de Bilbao. En Castilla y León y Castilla-La Mancha, muchas ciudades de la periferia también han incrementado o igualado el porcentaje de subida de la capital. Sin embargo, en los extrarradios en los que se han disparado los precios, el m2 sigue siendo más barato que el de la capital más cercana.
Las capitales de provincia que más han acusado la subida de precios desde el 2020 han sido la Comunidad Valenciana (80,77%), Málaga (79,72%), Madrid (77,50%), Alicante (75,84%) Palma de Mallorca (71,04%) o Santa Cruz de Tenerife (70,40%).
“El incremento sostenido del precio de compraventa en las capitales ha generado un desplazamiento de la demanda hacia las periferias, impulsando a su vez su encarecimiento. Esto derivará en un problema de acceso a la vivienda en los extrarradios, reduciendo las opciones asequibles para quienes buscan alternativas más económicas y generando un efecto dominó en el mercado inmobiliario que empeorará la crisis de la vivienda”, según Font.