Ciento treinta y cinco páginas en las que Koldo García Izaguirre, el ex asesor del ex ministro José Luis Ábalos en Transportes, no se ha dejado a nadie en el tintero. El escrito de defensa provisional registrado por sus abogados en el Supremo, pendiente de sentarse en el banquillo por el caso mascarillas, en el mes de febrero, pide la citación como testigos de varios pesos pesados del PSOE. Entre ellos, el ex ministro de Sanidad y actual presidente de la Generalitat de Cataluña; la presidenta del Tribunal de Cuentas, Enriqueta Chicano, designada por el Gobierno a propuesta del también imputado Cerdán; los dos ex jefes de gabinete de las entonces ministras Maroto y Montero y el hijo mayor y presunto testaferro de Ábalos, Víctor. Tampoco se han olvidado los letrados de Koldo de incluir en su relación de convocados a Pedro Saura, actual presidente de Correos, antes presidente-consejero delegado de la empresa pública Paradores y secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda en el Ministerio de
En el mismo, la representación de Koldo García carga contra De Aldama –quien apenas unas horas antes asumía los tres delitos por los que está acusado por la Fiscalía– calificándolo de «ornitorrinco procesal» por mentir de su propio escrito. Koldo ha respondido, en tiempo récord, a las acusaciones por las que el conseguidor de la trama que salpica de corrupción al Gobierno, afirmaba que acordó repartir con Ábalos y su ex asesor, «aproximadamente, el 50% de las comisiones» que cobró por los contratos, presuntamente irregulares, de material sanitario.
«Dichas acusaciones se articulan sobre una construcción meramente especulativa, una fabulación de los acontecimientos que carece del más mínimo sustento indiciario o probatorio, vulnerando con ello el principio de presunción de inocencia de mi representado», afirma la defensa de Koldo, que pide que el interrogatorio del empresario preceda al del resto, en el juicio, y se someta al régimen de contradicción propio de un testigo.
