El magistrado que investiga estos hechos, la citó junto con Serrano, persona de máxima confianza de Víctor de Aldama, para esclarecer si, como consta en los informes policiales, repatriaron dinero del Caribe tras el pelotazo de las mascarillas.
La testigo ha confirmado los hechos en su comparecencia en el alto tribunal. En concreto, se le ha preguntado por los dos viajes que hizo Joseba García a Santo Domingo entre los meses de octubre y diciembre de 2021. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil determinó que Joseba, imputado en la Audiencia Nacional por estos hechos, se desplazó al lugar y recogió en uno de ellos 10.000 dólares en metálico.
Los agentes se apoyaron en las conversaciones interceptadas tras el estallido de la trama. En concreto, consta un audio del 2 de noviembre de aquel año en el que Arancha le dice: «Mañana cuando estés por Punta Cana o cuando estés llegando si quieres llámame (…) Bueno, yo me lo hecho al bolso y en algún momento dado nos encontramos, no te preocupes», le dijo. Además, en paralelo, envió un segundo audio a Javier Serrano, que también ha declarado como testigo en la causa, en el que le dijo: «Hablo ahora con el Joseba este que va tengo el dinero y … y le digo re quedamos».
Así las cosas, consta un mensaje posterior a la recepción del dinero que envió Joseba García a su hermano Koldo para preguntarle cuánto eran al cambio «10K». Koldo le trasladó que 8.800 euros; cuantía que coincide con el cambio de dólares a euros. Tras responderle, le pidió que borrase el mensaje. «Lo he borrado solo para mi, bórrate», le respondió Joseba.
Preguntada por ello, Arancha ha confirmado las entregas y ha dicho que ese metálico, efectivamente se lo dio Serrano. Al respecto ha dicho que ella era empleada de Pronalab y que conocía a Aldama, pero que nunca tuvo ningún trato con él. Este periódico informó en diciembre de que la Guardia Civil había puesto el foco en dicha empresa, radicada en República Dominicana, al considerar que se habría constituido como «lavadero de dinero de la trama».
Gallego ha asegurado que se encontraba en el país caribeño «trabajando». «Yo llegué a la isla, me contrató el Sr. Serrano», ha explicado. Su labor allí, ha dicho, era gestionar las clínicas de este laboratorio de material sanitario. En cualquier caso, ha confirmado que hizo entregas de metálico, aunque ha dicho que desconocía a qué obedecían esas entregas. Simplemente cumplió órdenes. En total, ha confirmado dos abonos de 10.000 euros.
Alejandro Luzón, se ha interesado por el origen del metálico. «¿Lo tenía usted a disposición de la caja de Pronalab o se lo entregó Serrano?»; le ha preguntado, a lo que la testigo ha confirmado que lo tenía ella de las clínicas, puesto que algunos clientes pagaban con tarjeta y otros con efectivo. «Parte de mi labor era recaudar el dinero e ingresarlo en el banco”.
Por su parte, a preguntas de Alberto Durán, el abogado que ejerce la defensa del Partido Popular, ha asegurado que todo lo que se le pagaba en euros «lo guardaba» y se lo daba a sus jefes. «En las clínicas me encontraba mucho dinero», ha asegurado. Al respecto, ha especificado que eran billetes de cien euros y también de 500.