Se trata de un récord, que les permitirá regar a los accionistas con dividendos históricos y millonarios programas de recompras de acciones, después de haber atravesado en 2024 la barrera de los 30.000 millones. El beneficio arrancaba con expansiones del 27,11% en marzo y se ha ido desacelerando por la nueva contabilización del impuesto extraordinario a la banca, que ahora se devenga de manera trimestral y en 2024 pagaron de golpe en el primer resultado. En el conjunto del año el tributo resta unos 1.432 millones a los seis cotizados, ligeramente inferior a los 1.478 millones del año previo porque permite desgravar hasta el 25% de la base imponible.
Los principales vectores del ejercicio fueron el impacto de la reducción del precio del dinero en el margen de interés y, en el sentido opuesto, el dinamismo mostrado por la actividad en las diferentes geografías y negocios –en España la nueva concesión hipotecaria crecía al 9,43% hasta noviembre, últimos datos publicados en las estadísticas del Banco de España–. El consenso de Bloomberg pronostica un crecimiento del 1,22% en los ingresos o margen bruto de los bancos cotizados, hasta superar los 126.000 millones, favorecido por un impulso del 2,83% en la contribución de las comisiones, que sumarían 28.140 millones y contrarrestarían la caída del 2,81% en el margen de intereses. Esta última rúbrica quedaría en 89.300 millones, por debajo de los 98.880 millones del año anterior conforme a las proyecciones de los analistas, aunque las entidades han podido ir mitigando su descenso a lo largo del ejercicio.
Por entidades y según las previsiones del consenso de Bloomberg, Bankinter presentará el mejor desempeño, con un aumento del 13,68% y 1.083 millones de ganancia. La entidad ha podido dejar a cero el impuestazo al no tener otro tipo de desgravaciones. El beneficio de Unicaja crecería un 9,62%, hasta 628 millones; Santander lo impulsaría un 8,07%, hasta 13.589 millones; y BBVA un 5,19%, hasta 10.576 millones. El peor desempeño correspondería a Banco Sabadell, con un retroceso del 2,29%, hasta 1.785 millones, y CaixaBank, que cedería un 0,02%, hasta 5.786 millones. Al Sabadell le pesaría la ausencia de ingresos extraordinarios, pese a la fuerte marcha del negocio, y todavía contará con el británico TSB para empujar el resultado hasta que cierre su traspaso al Santander.
En las cuentas de CaixaBank pesa, de manera particular, el impuestazo, que drenará 592 millones del beneficio, un 20,1% más frente a los 493 millones que pagó el año anterior. Sufre el mayor impacto con el rediseño del tributo porque aplica tipos crecientes en función de los ingresos. Bankinter, en cambio, podrá restarlo íntegro dado que no se aplican otro tipo de desgravaciones.

