Lanzado en 2021, el programa Next Generation EU (NGEU) se diseñó para permitir a la Unión Europea superar la crisis de la Covid-19 y apoyar su transformación estructural, mediante un plan de recuperación de 806.900 M€. De esta cifra, 650.000 millones se destinaron exclusivamente al Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR), que ha tenido como objetivo financiar proyectos en seis áreas clave, entre las que se incluyen la transición ecológica y digital. Según el informe, los retrasos se deben a cuellos de botella administrativos, capacidad de ejecución limitada y contextos políticos cambiantes. La guerra en Ucrania, la crisis energética y la inflación han obligado a los países a revisar sus planes, lo que ha ralentizado los desembolsos. Las reformas exigidas a cambio de los fondos, que en ocasiones son impopulares, se han retrasado o renegociado, como en España e Italia.
