En ese escenario, Bruselas pide limitar las ayudas energéticas como las que ha aprobado por ejemplo el Gobierno español, que redujo el gravamen del 21% al 10% para diésel y gasolina. Y argumenta para ello dos aspectos: el riesgo de déficit y que ve todavía posibilidad de «shock de estanflación».
Dombrovskis dejó claro que el Ejecutivo comunitario no se opone a bajar tasas al combustible pero avisa a los gobiernos de que deben ser «medidas temporales» mientras dure precisamente la crisis derivada por el conflicto. «Hay cierta tensión entre el alivio inmediato que puede proporcionar la reducción de impuestos a la energía con los objetivos a medio y largo plazo», por lo que ha pedido a los Estados miembros que tomen pasos «equilibrados» en este sentido.
No nos oponemos a que los Estados miembros reduzcan la tributación de la energía, pero enfatizamos que no es una medida selectiva, es más una medida temporal, y tienen que monitorizar cuidadosamente el coste fiscal de la misma», sostuvo el dirigente letón, que insistió en que pese a la pausa bélica el riesgo de «estanflación» sigue existiendo; esto es, un escenario geopolítico incierto junto a una elevada inflación.
Bruselas ya da por hecho además que la inestabilidad en Oriente Próximo impactará en la eurozona incluso si el conflicto termina pronto. En un escenario de corta duración, el Ejecutivo comunitario prevé que el crecimiento del PIB podría reducirse hasta 0,4 puntos porcentuales este año, mientras que la inflación escalaría un punto adicional sobre lo previsto inicialmente. De prolongarse las perturbaciones en el suministro, el golpe al crecimiento llegaría a los 0,6 puntos, con una presión inflacionaria de hasta 1,5 puntos para los ejercicios de 2026 y 2027. A diferencia de la crisis provocada por la invasión de Ucrania en 2022, Bruselas advierte que los Veintisiete cuentan ahora con un margen de maniobra fiscal mucho más limitado. El lastre de los altos niveles de deuda y déficit, sumado al incremento de los tipos de interés y la urgente necesidad de invertir en defensa, condiciona la respuesta de los 27. Pese a esta desaceleración, la Comisión Europea mantiene una postura firme: no se suspenderán las reglas fiscales en este momento, ya que la economía se encuentra en una fase de enfriamiento pero no en una recesión técnica que justifique medidas de excepción.
En este contexto de vigilancia presupuestaria, el Ejecutivo comunitario ha puesto el foco en las políticas fiscales de los Estados miembros, enviando advertencias claras a países como España y Polonia. Bruselas ha recordado que la aplicación de un IVA reducido del 10 % a los combustibles contraviene la Directiva europea sobre este impuesto. Como alternativa para aliviar el bolsillo de los ciudadanos, la Comisión recomienda la rebaja de los impuestos especiales, una vía que el Gobierno español ya ha comenzado a transitar para intentar cumplir con el marco legal comunitario.
Para compensar el incremento del gasto, Bruselas ve con buenos ojos la implementación de impuestos sobre los beneficios extraordinarios de las energéticas, una medida ya solicitada por España, Italia, Alemania, Portugal y Austria. Dombrovskis ha señalado que «nada impide» a los Estados aplicar estos gravámenes, dado que poseen las competencias en fiscalidad directa, tal como se hizo durante la crisis energética de 2022. No obstante, la Comisión Europea está analizando la posibilidad de proponer un «enfoque más coordinado a nivel europeo» para dotar de mayor coherencia a este tributo sobre las ganancias excepcionales.
El desenlace de estas tensiones económicas y fiscales se clarificará en los próximos meses. El Ejecutivo comunitario mantiene un contacto permanente con los Estados miembros y tiene previsto presentar una evaluación detallada de todas las medidas nacionales en junio, coincidiendo con el Paquete de Primavera del Semestre Europeo. Esta revisión será crucial, dado que las proyecciones de otoño -que auguraban un crecimiento del 1,4 % y una inflación del 2,1 % para este año- se enfrentan ahora a una realidad geopolítica mucho más hostil y volátil.
