El último, el ataque de EEUU e Israel a Irán, que ha supuesto la muerte del líder supremo Jamenei y otros cargos relevantes del régimen de los Ayatolas, amenaza con volver a sacudir los cimientos de los mercados. Aunque, por desgracia, es cierto que la abundancia de eventos desfavorables en los últimos años parece haber generado un “efecto anestesia” en los mercados y en los inversores.
Posibles impactos
Dependerá en gran medida de la duración del conflicto. En caso de prolongarse, esto mantendría el precio del petróleo alto, lo cual repercutiría en la inflación y podría alterar las previsiones de próximos recortes de tipos que descuentan los mercados.
Si seguimos con las reacciones en cadena, un mayor coste de la energía, un repunte de la inflación y la consiguiente parada en los recortes de tipos podría frenar el crecimiento económico. Precisamente en un momento en el que la solidez de los resultados corporativos funciona como soporte de las valoraciones.
Si hasta ahora se ha barajado la “corrección controlada” como el escenario más probable, empezar a hablar de estanflación sería muy nocivo para los mercados.
A corto plazo, las incertidumbres podrían provocar caídas en los mercados de renta variable y una búsqueda por parte de los inversores de los sectores más defensivos (utilities, consumo defensivo…).
En el caso de la renta fija, existe un riesgo de repunte de TIRes por inflación, con un trasvase de inversores hacia productos más conservadores y presión sobre el high yield (por el mayor riesgo de deterioro económico).
Sectores a vigilar
Energía
A través del estrecho de Ormuz transita un 20% del petróleo y del gas natural licuado a nivel mundial. El cierre de este enclave implica una tensión en los precios de estas materias primas, si bien podría quedar compensada si la OPEP aumenta la producción de barriles diarios (así, Arabia Saudí y Rusia han decidido producir a partir del mes de abril 206.000 barriles al día), aunque esto no evitará que se incremente el coste de los fletes y seguros de transporte.
En el escenario central, podríamos ver un repunte del precio del crudo (hoy vemos al crudo Brent avanzar hacia el entono de los 79 $), si bien a medio plazo los incrementos de producción de otros países devolverían el precio a niveles de equilibrio en torno a 62 $/barril. Uno de los riesgos respecto a estas previsiones son los daños finales en las infraestructuras petrolíferas en la región, que podrían presionar al alza el precio del petróleo.
Atentos a:
Repsol (REP) · ExxonMobil (XOM) · Xtrackers MSCI World Energy UCITS ETF 1C (IE00BM67HM91) · BGF – World Energy Fund (LU0171301533)
Aerolíneas y turismo
La inestabilidad geopolítica puede imponer restricciones en una zona relevante para viajes turísticos y de negocios, siendo asimismo un nodo estratégico para rutas intercontinentales, lo cual afectaría a aerolíneas y hoteleras. Es posible, a efectos de transporte, buscar nuevas rutas, pero ello supone un incremento en los costes, que impactaría en los precios de productos farmacéuticos o tecnológicos.
Atentos a:
IAG (IAG) · Aena (AENA)
Defensa
Uno de los posibles beneficiados de la situación, al ponerse de relieve la importancia de reforzar la seguridad nacional e incrementar los gastos de defensa.
Atentos a:
Indra (IDR) · Rheinmetall (RHM) · Lockheed Martin (LMT) · VanEck Defense ETF A USD Acc (IE000YYE6WK5) · Goldman Sachs Global Future Economic Security Equity Portfolio Fund (LU2596604087)
Activos refugio
Se esperan efectos limitados en el bono estadounidenses, el dólar y el franco suizo, si bien el oro podría vivir otro impulso que le llevase de nuevo a máximos. En la jornada de hoy, el oro sube por encima de los 5.407 $.
Atentos a:
OFI Precious Metals R Fund (FR0011170182) · WisdomTree Physical Gold – EUR Daily Hedged ETF (JE00B8DFY052)
Otros sectores
Transporte y logística: el encarecimiento de fletes y seguros marítimos afecta de forma negativa.
Sector bancario: uno de los más vulnerables a un escenario estanflacionista y a un cambio de las expectativas de la economía, pensando ahora en un hipotético deterioro.
