Esta aceleración responde principalmente al empuje del comercio electrónico, que creció un 16% (7,2 p. p. más), aunque tanto el consumo presencial como el realizado mediante recibos también aceleraron su ritmo hasta el 2,1% y el 3,8% (0,4 p. p. y 0,3 p. p. más, respectivamente).
La aceleración del consumo se concentra en las categorías en las que el comercio electrónico tiene más peso, destacando el gasto en comercio minorista, que creció un 3,8% (2,6 p. p. más). En cambio, el gasto en bienes de primera necesidad se desaceleró ligeramente.
El consumo de los extranjeros se aceleró hasta el 11% (2,6 p. p. más).
