El impacto proyectado en el PIB derivado de la menor productividad, el aumento del absentismo o la dimisión de los empleados superará con creces la carga adicional del gasto sanitario derivada de la enfermedad, según el estudio de la OCDE, publicado el miércoles. Este estudio representa un intento poco habitual de cuantificar los efectos económicos del llamado Covid persistente, que tiene un efecto debilitante en quienes lo padecen, pero que aún se comprende poco a nivel científico y cuyo seguimiento para la recopilación de datos es irregular. «Este trabajo es importante porque proporciona por primera vez una estimación exhaustiva de la carga económica del Covid persistente en los países de la UE y la OCDE», afirma Dedet, coordinador de la publicación y economista sanitario sénior de la organización con sede en París.
«Demuestra que los costes del Covid-19 no terminaron con la fase aguda de la pandemia: el virus sigue, y seguirá, afectando a las sociedades y las economías durante los próximos años». El informe prevé pérdidas de entre el 0,1% y el 0,2% del PIB, lo que asciende a una pérdida total de 135.000 millones de dólares anuales en todos los países de la OCDE, en escenarios donde una transmisión residual de coronavirus «baja o moderada» generara nuevos casos continuos.
Las consecuencias económicas del Covid persistente son «sustanciales y se derivan principalmente de los costes indirectos de la reducción de la productividad y la participación en la fuerza laboral», según el informe, que añade que sus predicciones probablemente subestiman la verdadera carga.
La OCDE argumenta que las repercusiones son más graves porque se suman a problemas preexistentes, como el lento crecimiento y la baja productividad en fuerzas laborales envejecidas.
