Esto supone un incremento del 12,5% en comparativa interanual y su mejor dato para un segundo mes desde 2008, momento en el que cerró en los 4.444 millones.
El aumento roza el 14% si se tienen en cuenta los dos primeros meses del año, que suman un total de 6.894 millones después de superar la barrera de los 3.000 millones tanto en enero como en febrero. Este tirón acentúa la evolución al alza experimentado por el crédito al consumo en los últimos meses tras lograr recuperar el umbral preCovid en 2024, con más de 38.643 millones. Ha tardado cuatro años en acercarse de nuevo a los 36.230 millones contabilizados en 2019.
Todo ello ha empujado al saldo vivo del conjunto de préstamos a plazos a rebasar los 100.000 millones. En concreto, cerraron febrero en los 104.531 millones en su segundo mes consecutivo de freno en contraste con el pico de 105.259 millones de diciembre, lo que no impide que se sitúe en una cota que no había marcado en más de 17 años. La tendencia pone de manifiesto que cada vez más familias recurren a este tipo de financiación para sufragar bienes y servicios duraderos, que abarcan desde el pago de un electrodoméstico o un vehículo a unas vacaciones. Hay que tener en cuenta que este tipo de créditos son mucho más accesibles a la población, dado que el sector financiero se blinda de posibles impagos con intereses más elevados, de ahí que su coste sea más alto con respecto a otros productos como las hipotecas. En este sentido, el coste de financiación se mantiene por encima del 7,1% por segundo mes consecutivo si bien se encuentra lejos del techo alcanzado en octubre de 2023, mes en el que llegó a escalar hasta el 8%.
Repunta ligeramente después de moderarse en la recta final de 2024 en un contexto marcado por las bajadas de los tipos de interés. Por poner en contexto, los intereses del crédito al consumo más que duplican el coste de las hipotecas, que cayeron en el citado febrero por debajo del 3%, al calor de los movimientos llevados a cabo por el Banco Central Europeo (BCE). Desde el organismo con sede en Fráncfort detectan que los criterios de concesión de crédito para consumo se han vuelto a endurecer debido a la mayor percepción de los riesgos si bien la caída de los tipos se ha traducido en una mayor demanda.
Por ahora, la morosidad no ha dado síntomas de alerta. A falta de conocer el cierre en febrero, ha comenzado el ejercicio por debajo del 6%, en contraste con la tasa general, que rompe la racha de cuatro caídas mensuales consecutivas. El BdE ya ha avisado de que la conducta de las entidades financieras en el crédito al consumo será una de sus prioridades en materia de supervisión con el foco en el cumplimiento de los principios de préstamo responsable, tanto en este tipo de productos como los de venta cruzada, los controles internos y otros elementos relacionados con la gobernanza de la conducta.