Con respecto al último mes de 2024, el repunte es del 3%, con un aumento en 18.936 millones, según los datos publicados este lunes por el Banco de España. Durante el último mes del ejercicio el aumento ha sido de 2.552 millones.
La subida de los tipos de interés y la gratuidad de las comisiones por amortización anticipada habían impulsado a las familias a aprovechar el ahorro acumulado en la pandemia para cancelar la hipoteca, presionando a la baja este indicador, que llegó a perder la barrera de los 500.000 millones. No fue hasta marzo del año pasado cuando recuperó dicho nivel, experimentando una progesión ascendente desde entonces.
La guerra hipotecaria en la que han estado inmersas las entidades ha motivado la concesión de crédito en un contexto en el que el precio de la vivienda no para de subir, lo que motiva que además de solicitar más créditos también sean de mayor importe. El precio de la vivienda experimentó un encarecimiento de casi el 13% en el tercer trimestre en el que ha sido su mayor crecimiento desde la burbuja inmobiliaria.
Los menores costes de financiación han permitido a las entidades compensar los menores tipos con un mayor volumen de financiación. El Banco Central Europeo (BCE) lleva con la referencia del precio del congelada en el 2% desde el pasado verano. A falta de conocer el dato de diciembre, la firma de hipotecas constituidas sobre vivienda encadenaba a finales de noviembre 17 meses consecutivos en positivo con un importe medio de 170.771 euros, un 11,7% más.
En conjunto, el crédito a las familias se ha situado en los 715.884 millones, un 4,4% más, en el que supone su mayor avance interanual desde el ejercicio 2008. Un avance que se debe principalmente al tirón del crédito al consumo, que rebota más de un 12% y se coloca por encima de los 116.067 millones, una cota récord. No obstante, la cartera de crédito a las familias cae alrededor de un 1% con respecto a noviembre. En cuanto a la categoría destinada a otros fines, cae desde los 81.105 millones de diciembre de 2024 hasta los 78.580 millones de diciembre de 2025.
Hay que tener en cuenta también que la tasa de morosidad sigue bajando desde los mínimos de septiembre de 2008 en los que lleva instalado varios meses al calor del crecimiento económico y el tirón del mercado laboral. Las previsiones de cara a este 2026 apuntan a que si bien el apetito por el crédito se mantendrá, en el caso de las hipotecas el sector anticipa un encarecimiento de estos productos.
El crédito al consumo también se prevé que mantenga un comportamiento al alza a la espera de la nueva regulación. El Consejo de Ministros aprobó hace unas semanas un anteproyecto para limitar los costes de financiación de este producto, que busca poner techo a los intereses establecidos con la creación de dos regímenes para los costes asociados. Por un lado, se establece uno general en el que el interés expresado en términos de TAE no podrá superar un tipo máximo en función del importe que se solicite. Para calcularlo se tomará el tipo medio del crédito al consumo y se le añadirá un margen diferencial que puede llegar a ser de quince puntos porcentuales.
Hasta que el nuevo sistema esté operativo, el Gobierno fija un tope temporal en el 22% tanto para nuevas operaciones como para la liquidación de transacciones con tarjetas ‘revolving’ ya existentes. El segundo régimen, que recoge los denominados créditos rápidos, se limitará el máximo a una media del 4% y una comisión máxima del 5% sujeta a un máximo de 30 euros
