Sobre todo, en momentos tan cruciales como la DANA que ha asolado este 29 de octubre 103 municipios de la provincia de Valencia dejando también un trágico balance de 224 muertos y tres desaparecidos.
Dos afirmaciones de gran trascendencia, ya que al ser el barranco del Poyo competencia de la Confederación Hidrográfica del Júcar, que es un administración estatal, significa que ella era la responsable última de trasladar la información de ese organismo y, por tanto, del desbordamiento del Poyo.
Pero ni Bernabé ni el presidente de la Confederación Polo avisaron en ningún momento de ese desbordamiento.
En una intervención en La Sexta, Bernabé ha manifestado que «a las cuatro y veinte, yo recibí una convocatoria para las cinco, que era una convocatoria para el CECOPI también por vía telemática. Yo estaba de camino a Utiel, porque era donde habíamos enviado a la UME y donde se establecía un puesto de mando, a la altura de Requena. Porque no entraban en Utiel».
Ha sido entonces, cuando la delegada del Gobierno ha reconocido las dos cuestiones antes mencionadas: «Me di la vuelta y me volví a mi organismo. Porque yo soy codirectora. Represento a la Administración General del Estado y a todos los organismos que representa».
La responsabilidad que ha reconocido ostentar Bernabé la convierte, de facto, en la responsable también de coordinar y trasladar la información acerca de la Confederación del Júcar. Esta última, a su vez, ostenta la responsabilidad del barranco del Poyo.
El desbordamiento de ese barranco estuvo en el origen de la práctica totalidad de los fallecidos en la DANA. La ausencia de aviso por parte de los responsables del Júcar y de la propia delegada es lo que impidió avisar a la población sobre el desbordamiento, como se ha venido reiterando la propia Generalitat Valenciana en todas estas semanas.