Así lo ha advertido el vicepresidente del Banco Central Europeo, de Guindos, quien se ha mostrado «plenamente convencido» de que España seguirá siendo un aliado cercano de Estados Unidos a pesar de la tensión geopolítica entre ambos países por la negativa del primero a dejar que el segundo utilice las bases de Morón y Rota. «Estoy plenamente convencido de que España seguirá siendo un aliado cercano de EEUU y que cooperaremos», ha señalado el exministro español de Economía, para quien la cooperación está por encima de cualquier objetivo. No obstante, De Guindos considera que hubiera sido «importante una postura conjunta en Europa» de la que formase parte España, porque «hubiera sido muy positivo». «Se puede estar de acuerdo o no con lo que está sucediendo en Irán, pero creo que habría sido muy importante tener una postura conjunta en Europa y que España hubiera formado parte de ella».
En cuanto a las repercusiones del ataque a Irán por parte de Israel y EEUU, el economista español ha advertido de que, si bien la economía europea ha sido «más resiliente de lo previsto», las previsiones «están claramente condicionadas por lo que está sucediendo en Oriente Próximo». En este sentido, ha remarcado que los ataques han disparado el nivel de incertidumbre, ante lo que considera «adecuado» valorar el futuro y las perspectivas con un enfoque diferente, que incluya distintos escenarios.
En cualquier caso, de Guindos ha destacado que, hasta ahora, la evolución de los mercados ha sido ordenada, incluyendo la apreciación del dólar, un ligero aumento en los rendimientos de los bonos soberanos, así como en la evolución de las bolsas. Después de dos jornadas de caídas, las bolsas europeas comienzan a reponerse del golpe bursátil.
«El rendimiento de los mercados es ordenado y están reaccionando a algo que ha generado mucha incertidumbre de forma muy ordenada», ha resumido. En cuanto al impacto sobre la política monetaria, el vicepresidente del BCE ha reiterado que el mandato del organismo pasa por la estabilidad de precios, ante lo que insta a observar si se produce una modificación sustancial y constante de la inflación y de las expectativas del avance de precios, porque si el conflicto se alarga «existe el riesgo de que las expectativas de inflación» también lo hagan.
