España parece estar de moda y no siempre es para El cada vez más profundo desajuste entre la oferta y la demanda de vivienda en el país salta ahora a la palestra. Bloomberg habla directamente de «caos inmobiliario» y de «punto crítico».
El Gobierno dependiente d ellos caprichos de una y otra izquierda ha aprobado una legislación protectora (el «escudo social») que ahora muchos cuestionan, como refleja Bloomberg. La información recoge el testimonio de la propietaria de un pequeño apartamento en el madrileño barrio de Usera que hace años dejó de pagar la hipoteca y que ahora se encuentra en una suerte de limbo legal. De forma recurrente, un hombre vestido de negro se está personando en su vivienda llamando al timbre y pidiendo entrar. «O colaboras o vendremos todos los días. Un día saldrás a comprar pan y no podrás volver a entrar», espetó el hombre a la propietaria en su última visita, según una grabación recogida por la agencia. La afectada sospecha que puede tratarse de Desokupa o una plataforma similar.
El medio estadounidense constata que este tipo de incidentes se han vuelto habituales en España y pone en el foco las citadas medidas garantistas del Gobierno, que esta semana podrían prorrogarse un año más (se votan el jueves en el Congreso) y que han polarizado aún más el mercado. Los críticos afirman que, al prohibir los desahucios de inquilinos vulnerables sin hacer lo suficiente para paliar la escasez de viviendas, la medida ha creado incentivos para que los inquilinos con dificultades dejen de pagar.
Con decenas de miles de propiedades habitadas ahora por ‘okupas’ (ha llegado a surgir el término ‘inqui-okupas’ para los inquilinos que no pagan), la llegada de este espectro de casas al mercado inmobiliario llama la atención a la prensa internacional. Bloomberg destaca cómo el popular sitio web Idealista ha empezado a poner a la venta estas viviendas para ofrecer una salida a los propietarios desesperados.
Lo cierto es que la plataforma inmobiliaria más popular de España introdujo el año pasado una categoría para la venta de propiedades ocupadas ilegalmente. En el cuarto trimestre, había alrededor de 24.000 anuncios de este tipo, lo que supone aproximadamente el 3% de todas las viviendas en venta. En Madrid, las viviendas ocupadas ilegalmente aumentaron un 10% con respecto al trimestre anterior. «Es devastador ver cómo cada vez más propietarios deciden vender sus viviendas con pérdidas», traslada a Bloomberg Francisco Iñareta, portavoz de Idealista. «La mera aparición de una propiedad ocupada en venta es un gran fracaso para la sociedad, porque su propietario ha renunciado a luchar por sus derechos».
Dado que las propiedades no se pueden visitar y no hay financiación disponible, las viviendas ocupadas se pueden vender con descuentos de hasta el 40%, según Idealista. Pero en grandes ciudades como Madrid, donde la vivienda es especialmente escasa, los descuentos se han ido reduciendo y, en algunos casos, han desaparecido, según explican desde Fresno Inmobiliaria.
Al otro extremo del episodio en Usera, el reportaje recoge uno en Vallecas que muestra la angustia de muchos propietarios. Una propietaria comenzó a alquilar el piso de sus padres en el citado barrio para pagar la hipoteca que también había heredado. Al poco tiempo, los inquilinos dejaron de pagar e incluso rechazaron su oferta de ayudarles a solicitar ayudas del Gobierno. En noviembre de 2024, la asistente administrativa inició un procedimiento para desalojarlos. Mientras el proceso se prolonga en el saturado sistema judicial español, ella lucha por pagar las hipotecas del piso alquilado y de su propia casa. «Me están arruinando. No somos grandes propietarios, fondos buitre ni especuladores. Somos gente normal, gente trabajadora», denuncia.
Volviendo al episodio de Usera, en el medio estadounidense ponen también el acento en el tipo de «servicios» que han proliferado en medio de esta crisis de vivienda, señalando a plataformas como la citada Desokupa. «Por unos pocos miles de euros, prometen desalojar a las personas de las propiedades ocupadas en cuestión de días o semanas», constata el reportaje sobre un fenómeno que puede extrañar o sorprender en otros países.
