El Ministerio de Trabajo quiere que la ampliación del permiso retribuido por duelo hasta 10 días llegue cuanto antes al Boletín Oficial del Estado (BOE) y sus planes pasan por aprobar la norma como Real Decreto-ley. Una vía que garantizaría su entrada en vigor inmediatamente tras la aprobación por el Consejo de Ministros, pero que la somete al riesgo de una derogación posterior si el Pleno del Congreso rechaza la convalidación. Una estrategia que convierte la medida, que se pactó con los sindicatos sin consenso con la patronal CEOE, en un nuevo pulso político tras la derrota parlamentaria a cuenta del decreto ómnibus que recogía el denominado ‘escudo social’.
El número dos de Díaz y secretario de Estado de Empleo, Pérez Rey, admitió el martes en la rueda de prensa del paro que se trata de una «discusión en ciernes» en el seno del Ejecutivo, pero que la voluntad es que se haga «cuanto antes». «La intención sería que la norma se aprobara con carácter urgente y nuestra predisposición es hacerlo mediante un decreto ley en breve», aseveró.
A falta de conocer ese texto, el departamento encabezado por la vicepresidenta segunda tiene entre sus planes la mejora de varios permisos de los trabajadores para atender situaciones familiares específicas. El que más ha trascendido es la ampliación del permiso por deceso desde los dos días actuales -ampliables a cuatro en caso de desplazamiento a otra región- hasta los 10 días en caso de fallecimiento del cónyuge, pareja de hecho o parientes hasta el segundo grado de consanguinidad (incluye a hijos, nietos y abuelos), que se podrán consumir durante las cuatro semanas posteriores al suceso en días continuados o discontinuos. Pero no es el único plan que tiene Díaz en esta materia.
Por otra parte, el Ministerio de Trabajo ha planteado un nuevo permiso de cuidados paliativos de cónyuges, parejas de hecho o parientes de hasta el segundo grado por consanguinidad de hasta 15 días, divisible a voluntad de la persona trabajadora que lo solicite en dos fracciones, en un periodo de tres meses a contar desde el primer día en la que la persona trabajadora se acoge a dicho permiso y hasta la fecha de fallecimiento de la persona que precisa de dichos cuidados. Existe una limitación para este permiso: sólo se podrá disfrutar una única vez respecto de la persona que precise de los cuidados paliativos, sin perjuicio del derecho de la persona trabajadora a acogerse, además y durante ese periodo, a los permisos por hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización ya existentes si el paciente estuviera recibiendo los cuidados paliativos en régimen de atención domiciliaria. Además, el nuevo permiso amplía el derecho a la reducción de jornada laboral -con la disminución proporcional del salario entre, al menos, un octavo y un máximo de la mitad de la duración de aquella- a quien se encargue del cuidado del familiar que precise de cuidados paliativos, tanto en régimen de atención hospitalaria como domiciliaria.
Por último, la propuesta de Díaz también aborda un permiso de un día para acompañar a una persona que vaya a recibir la eutanasia y al que tendrá derecho cualquier trabajador que haya sido designado por esta para acompañarla, independientemente de si hay o no vínculo familiar de parentesco o consanguinidad.
