Con el consumo representando el 70% del PIB en EE. UU. y el 60% en Europa, cualquier enfriamiento laboral afectaría al crecimiento y a las expectativas de mercado. Los resultados de Meta, Microsoft, Amazon y Tesla refuerzan que la clave no es el pasado, sino la visibilidad futura. Aumenta además la rotación hacia industria y materias primas estratégicas en Europa.
Las bolsas europeas y estadounidenses registran avances moderados este viernes, en una sesión marcada por recuperación técnica en el viejo continente y expectativas mixtas en Wall Street ante la temporada de resultados y la postura de los bancos centrales.
El tono positivo es casualidad. Hay tres motores claros: liquidez abundante, el tirón de la inteligencia artificial y una economía que, por ahora, aguanta el tipo.
La liquidez global continúa apoyando activos de riesgo, con volúmenes de negociación en renta variable europeos en máximos históricos. A su vez, la narrativa de la inteligencia artificial continúa liderando las expectativas de crecimiento, pese a la volatilidad puntual en algunos valores tecnológicos.
Pero el mercado tiene un punto sensible muy identificado: el empleo. Si bien la inflación se modera (por ejemplo, en España ha caído recientemente hasta niveles no vistos en diez meses), la confianza en el ciclo sigue muy ligada al mercado laboral. En España, la tasa de paro cayó por debajo del 10% tras la creación de más de 600.000 empleos el año pasado, el nivel más bajo en 17 años, un dato que refuerza el consumo interno.
En Estados Unidos, los inversores siguen de cerca los datos de empleo y la respuesta de la Reserva Federal, que ha decidido mantener tipos estables esta semana, sin dar señales claras de recortes inmediatos. Este equilibrio entre solidez laboral y política monetaria prudente es clave para sostener la actual tendencia alcista.
Conviene recordar que en Estados Unidos, siete de cada diez dólares de PIB vienen del consumo; en Europa, seis de cada diez. Si el mercado laboral se enfría, el consumidor se frena. Y sin consumidor, el crecimiento pierde fuerza. Por eso la Fed mira el empleo como su gran indicador para decidir cuándo y cómo bajar tipos.
Al mismo tiempo, aumenta la exigencia sobre los grandes valores tecnológicos estadounidenses. Las «7 magníficas» han sostenido los índices, pero sus múltiplos de valoración ya descuentan un futuro perfecto. En este contexto, los resultados publicados esta semana por Meta, Microsoft, Amazon y Tesla han vuelto a evidenciar que el mercado está premiando menos el dato pasado que la visibilidad futura, manteniendo el foco en márgenes, eficiencia y capacidad de sostener el crecimiento en un entorno más exigente.
Más allá del ruido coyuntural, la fortaleza del empleo y la confianza del consumidor siguen siendo el principal termómetro del ciclo. Mientras sostengan el gasto, los mercados pueden continuar ajustando al alza. Si se deterioran, la volatilidad volverá al primer plano. En estas condiciones, la lectura del ciclo y la gestión activa pesan más que nunca.
Rotación temática: industria y materias primas estratégicas
La era de la complacencia en los índices tecnológicos americanos está dando paso a una era de realismo industrial en Europa. La inversión está rotando desde activos basados en expectativas futuras hacia activos basados en necesidades físicas inmediatas. La reindustrialización alemana y el liderazgo energético español no son solo noticias políticas, son señales de compra para materiales estratégicos como el platino, el paladio y el osmio.
Los metales que sostienen el cambio de paradigma
- Platino: Su papel en la economía del hidrógeno es estructural. Actúa como el catalizador necesario para los electrolizadores de última generación. Históricamente, el platino cotizaba con una prima sobre el oro. Esa brecha hoy es una anomalía que el mercado tarde o temprano corregirá.
- Paladio: Es el termómetro de la fricción geopolítica. Con una producción concentrada en Rusia, su suministro es el rehén perfecto en un mundo fragmentado. Su uso en la reducción de emisiones lo hace indispensable.
- Osmio: La escasez absoluta. Es el metal para el inversor que entiende que el papel moneda es efímero y que la densidad física es el refugio final contra la devaluación sistémica.
