La decisión fue unánime y responde a la visión de una economía resiliente, con la inflación en el objetivo y en un entorno global exigente, un escenario que no ha cambiado con los últimos datos y acontecimientos. Tras la reunión, los mercados mantienen la expectativa de que el BCE sostendrá el tipo depo en el 2,00% en los próximos trimestres, aunque siguen cotizándolo con cierto sesgo bajista.
Puntos clave
El BCE mantuvo los tipos de interés (depo en el 2,00%) y reiteró que no se compromete con ninguna senda futura de tipos de interés, sino que seguirá tomando las decisiones “reunión a reunión” y “según la evolución de los datos”.La decisión fue unánime y responde a la visión de una economía resiliente, con la inflación en el objetivo y en un entorno global exigente, un escenario que, en palabras de la propia Lagarde, no ha cambiado con los últimos datos y acontecimientos.Buena parte de la rueda de prensa estuvo centrada en el riesgo de una inflación inferior al 2% (en enero bajó al 1,7%) y los condicionantes de un euro más apreciado. Lagarde respondió que, por un lado, la inflación sigue la senda anticipada por el BCE y, por el otro, no ha habido movimientos del tipo de cambio que alteren sus proyecciones.Tras la reunión, los mercados mantienen la expectativa de que el BCE sostendrá el tipo depo en el 2,00% en los próximos trimestres, aunque siguen cotizándolo con cierto sesgo bajista (la probabilidad implícita de un depo en el 1,75% a finales de 2026 es del 25%).
Escenario económico
El BCE presentó una visión del escenario relativamente positiva. La actividad se mantiene resiliente, apoyada en un mercado laboral activo (con bajo desempleo y mayor participación), una buena situación financiera de empresas y familias, el despliegue del gasto público en defensa e infraestructuras y el efecto de las bajadas de tipos realizadas el año pasado por el BCE. Por su parte, los indicadores de inflación son acordes con el objetivo del 2% de medio plazo.En referencia al dato de inflación de enero, Lagarde señaló que el BCE “no puede ser cautivo de un solo dato” y que la bajada de la inflación general al 1,7% se explica en buena parte por efectos de base de la energía (un componente que cayó un -4,1% interanual) que el BCE ya anticipaba. De hecho, Lagarde recordó que ya hace trimestres que el BCE apunta en sus proyecciones a una inflación inferior al 2% en 2026, pero que lo importante son las dinámicas subyacentes y las perspectivas de medio plazo, elementos que han cambiado poco y siguen anclando las proyecciones en el 2%.En términos de actividad, Lagarde destacó favorablemente el desempeño de la inversión y señaló que el BCE ve cifras significativamente más altas de inversión privada y, en particular, en el sector TIC (no solo directamente en Inteligencia Artificial, sino también en la infraestructura y el software asociados).Respecto al tipo de cambio, Lagarde reconoció que hoy el BCE discutió su evolución (sin dejar de recordar que no es un objetivo del banco central). La conclusión que compartió en rueda de prensa fue que la apreciación del euro es algo que se produjo con fuerza en la primavera de 2025, mientras que desde el pasado verano el BCE ve el euro fluctuando dentro de un rango. Así, el BCE concluyó que el impacto de un euro más fuerte ya está incorporado en sus proyecciones y no altera su visión del escenario.El balance de riesgos sigue siendo exigente. Lagarde mencionó que el rango de riesgos no se ha estrechado, pero el BCE ve una situación “a grandes rasgos equilibrada” (broadly balanced) tanto para la actividad económica como para la inflación, considerando el conjunto de fuerzas bajistas y alcistas (incertidumbre, turbulencias financieras, disrupciones de oferta globales, apreciación del tipo de cambio del euro, planes de gasto en defensa e infraestructuras, adopción de nuevas tecnologías).
Política monetaria
Desde junio de 2025, el BCE mantiene el tipo depo en el 2,00%, el refi en el 2,15% y el de la facilidad marginal de crédito (MLF) en el 2,40%, niveles que estimamos “neutrales” (ni estimulan ni enfrían la actividad).Más allá de no modificar los tipos, el BCE reiteró que está preparado para ajustar todos sus instrumentos para asegurar el objetivo de inflación y la buena transmisión de la política monetaria (si el escenario lo requiriese). En palabras de Lagarde, la política monetaria del BCE “está en buena forma, es ágil y está preparada para responder según haga falta”.
Reacción de los mercados
La reunión del BCE no provocó grandes movimientos en los mercados financieros. En una sesión de cierta aversión al riesgo desde la apertura, los principales índices bursátiles de la eurozona registraban descensos generalizados y cercanos al 1%, mientras los tipos de interés soberanos de Alemania se mantenían planos y las primas de riesgo periféricas apenas aumentaban entre 1 p. b. y 2 p. b. El euro, por su parte, fluctuaba alrededor de los $1,18.
